El membrillo tiene más opciones que ser dulce

Esta fruta es ideal para conservas y guisos
El membrillo tiene más opciones que ser dulce
El membrillo es ideal para dar sabor a platillos salados.
Foto: Agencia Reforma

Aromático y repleto de sabor, el membrillo se cuenta entre las frutas ideales para preparar conservas, guisos de cocciones prolongadas o para acentuar el sabor de peras y manzanas cocidas.

Originario del Cáucaso, el membrillo es un fruto de forma similar a los perones, de color amarillo dorado, aromático y agrio. Su pulpa es áspera, con buena acidez, que hace al fruto ideal para incluir en mermeladas y conservas; es rico en pectina —biomoléculas que tienden a formar geles—, razón por la cual es perfecto para la confección de ates.

Debido a la dureza de su pulpa y a su sabor agrio, el membrillo no suele consumirse como fruta fresca. Sin embargo, en diversas regiones llega a prepararse crudo, aderezado con sal, chile piquín y jugo de limón.

Tradicionalmente, los usos del fruto se restringen a la elaboración de conservas, mermeladas, jaleas, dulces, gelatinas y hasta licores de mesa. Uno de los grandes beneficios de esta fruta de temporada —que va de julio a octubre— es que ayuda a potenciar el sabor de manzanas y peras cocidas.

Antes de incorporar membrillos a tu cocina es importante seguir algunas recomendaciones para sacarles el máximo provecho. Los frutos enteros deben siempre limpiarse perfectamente para eliminar rastros de suciedad y vellosidades, que crecen adheridas a sus hojas.

Para cocinar, pueden utilizarse con o sin piel. Recuerda, los frutos pelados deben sumergirse en una mezcla de agua y gotas de limón para evitar que se oxiden.

1 pollo entero, despiezado

1 cebolla, en trozos

Sal y pimienta

2 cucharadas de aceite de oliva

3 bolillos, el migajón

1 diente de ajo

1 clavo de olor

3 pimientas gordas

3 jitomates, sin piel ni semillas

2 cucharadas de vinagre

1 calabacita, en cubos pequeños

1 pera, en cubos pequeños

1 durazno, en cubos pequeños

2 membrillos, pelados

1 pizca de azafrán

2 cucharadas de perejil

45 minutos — Cocer las piezas de pollo en agua con cebolla, sal y pimienta. Escurrir y reservar. Calentar una sartén con aceite y saltear migajón de pan y ajo hasta dorar ligeramente. Retirar y licuar con clavo, pimientas y una taza del líquido de cocción del pollo. Saltear los jitomates en la misma sartén donde se doró el pan y mojar con la mezcla anterior. Añadir vinagre, calabacitas, pera, durazno y los membrillos. Espolvorear azafrán y cocer hasta suavizar los membrillos. Añadir las piezas cocidas de pollo y rectificar sazón. Apagar el fuego y dejar reposar, tapado, por 10 minutos. Espolvorear con perejil picado y servir inmediatamente.