Breves

La tensión de los últimos días por el enclave británico de Gibraltar, cuya soberanía reclama España, llevó ayer al primer ministro británico David Cameron a telefonear a su homólogo español Mariano Rajoy para buscar una solución que reconduzca las relaciones entre ambos países.

No obstante, siendo un episodio similar a los problemas que también afrontan las autoridades británicas con Argentina por las islas Malvinas, las posturas parecen lejos de acercarse.

Lejos de estar al borde del colapso, la comandancia suprema de Al Qaeda sigue siendo una amenaza considerable, una que los expertos dicen ha impulsado a la red terrorista a extenderse a más países de los que operaba hasta poco después de los ataques del 11 de septiembre de 2001.

El presidente de Estados Unidos Barack Obama, quien ordenó el operativo de mayo de 2011 en el que resultó muerto Osama bin Laden, ha descrito a la comandancia de Al Qaeda como “una sombra de lo que fue”. El portavoz de la Casa Blanca Jay Carney afirmó el martes que la red terrorista estaba “severamente disminuida” y “diezmada”.

El primer ministro egipcio dijo que la decisión de despejar dos protestas pasivas de la Hermandad Musulmana es “irreversible”.

El anuncio de Hazem el Beblawi, formulado ayer por la televisión estatal, se produce después de que la presidencia hubo de decir que han fallado los esfuerzos diplomáticos para resolver pacíficamente el estancamiento entre el Gobierno interino, respaldado por los militares, y la Hermandad Musulmana.

Ninguno de los anuncios anticipó cuál será el próximo paso del Gobierno egipcio, aunque insinuaron que es inminente el desalojo forzoso de las acampadas de los manifestantes.