Diego Luna viaja a futuro apocalíptico en “Elysium”

El actor se une a Matt Damon y Jodie Foster en la cinta de ciencia ficción.
Diego Luna viaja a futuro apocalíptico en “Elysium”
Diego subió acompañado por Felicity Jones, su compañera en "Rogue One".
Foto: Agencia Reforma

Diego Luna ha recorrido México (Y tu mamá también, Rudo y Cursi), ha hecho vivir a sus personajes en Cuba (Before Night Falls), se ha enfrentado a vampiros (Vampires: Los Muertos), ha cabalgado en el Viejo Oeste (Open Range), ha “trabajado” en un aeropuerto (The Terminal) y hasta ha vivido luchas sociales de todo tipo (Milk).

Pero nunca había viajado al futuro lejano.

En Elysium, el actor, director y productor mexicano de 33 años da vida a Julio, quien reside en el Los Ángeles de 2154, una metrópolis, como el resto del mundo, sumida en la pobreza, la violencia y la enfermedad.

Los ricos ya no viven en la Tierra, sino en una estación espacial llamada, precisamente, Elysium, donde nadie sufre… y el lugar al que todo el mundo desea residir, especialmente Max (Matt Damon), quien necesita de atención médica inmediata o de lo contrario morirá. Julio lo ayudará a intentar lograr su objetivo.

La cinta —que se estrena mañana— ha sido dirigida por el surafricano Neill Blomkamp, quien ya impregnó su primer largometraje, District 9, también inscrito en la ciencia ficción, de una metáfora clara y directa acerca de la sociedad en la que vivimos hoy.

En el caso de Elysium, el cineasta apuesta por una defensa del derecho a una asistencia sanitaria universal para todos los ciudadanos.

Ese mensaje fue lo que atrajo a Luna —quien hace sólo unos meses anunció su separación de Camila Sodi tras cinco años de matrimonio, y dos hijos— a trabajar en el filme, meses antes de embarcarse en el rodaje de Chávez, la biografía cinematográfica de César Chávez.

“Tiene un acercamiento muy realista a la ciencia ficción. Su reflexión parte del mundo en el que vive hoy”, comenta a este medio vía telefónica.

El director, Neill Blomkamp, “no es un tipo que viva en un mundo fantástico”, añade Luna. “Es alguien que experimenta, se inspira con el mundo que lo rodea. Él me dijo que el origen de la película es un día que iba caminando por Tijuana. Eso dice mucho. Hace un cine que tiene que ver con el mundo en el que vive. Y es a través de la ciencia ficción que hace una reflexión sobre el mundo de hoy, [preguntándose] dónde vamos a estar en 150 años si seguimos como estamos hoy y seguimos relacionándonos con nuestros vecinos como lo [hacemos] hoy.

Es eso lo que hace esta película distinta. Como un boomerang, crees que estás viendo una película futurista, pero te regresa y te confronta con tu realidad.

Eso se extiende a los efectos visuales…

Sí, hay una historia detrás de cada arma, de cada nave… Los trajes, los coches tienen una lógica muy clara. Este cuate [el director] es muy riguroso en este sentido. Detalla cada parte de su película. En esta lleva trabajando cinco años.

Cuando hablaste con él de tu personaje, ¿cómo te lo definió?

¿Sabes qué pasa? De alguna manera no es coincidencia que esta reflexión la haga un surafricano y en ella trabajemos un mexicano, una brasileña [Alice Braga]… En fin, tiene que ver con desde dónde vemos el mundo, cuando te toca estar al otro lado de la frontera. Esa es la reflexión: cómo seguimos queriendo trazar fronteras, construir muros que nos protejan de una cosa que va a pasar irremediablemente, que es que el ser humano es un superviviente, y en ese viaje por sobrevivir, brinca cualquier obstáculo.

De ahí venía la gran reflexión que Neill quería hacer, y yo la entendí perfectamente. Mi personaje representa uno más de esta gran masa de gente tratando de sobrevivir, en una película donde no hay ni buenos ni malos: sólo gente que quiere sobrevivir. Eso me gusta de la película, que no enjuicia a nadie: no dice, ‘mira qué malos son los malos y qué buenos son los buenos’. Pues no, aquí los buenos y los malos son ladrones.

Una cinta de ciencia ficción con mensaje que cuesta más de 120 millones de dólares. Como productor qué eres, ¿no te parece inusual que un estudio apueste por ella?

Me parece increíble y me da un poquito de esperanza. Me parece el mejor vehículo para una reflexión indispensable. Una película dominguera, súper comercial, que de repente pueda traer ese nivel de reflexión a un público tan amplio. Porque esta película no vive en un “nicho” donde viven las películas que buscan el debate y la reflexión. [Elysium] vive donde vive el entretenimiento puro. Y para mí es indispensable que el entretenimiento tenga un punto de vista detrás. Y en ese sentido agradezco no sólo al estudio, sino al director y a todos los locos que se subieron a este proyecto.

Y entre los locos está Matt Damon…

Él es alguien que no trabaja en algo en lo que no cree. Y basta fijarse en su filmografía para darse cuenta de ello.

Todas tus escenas son con él.

Es un tipo que no se le ha olvidado que el cine es un trabajo en equipo. Estuvo allí en los ensayos, en el proceso día a día, construyendo su personaje y el mundo en el que todos íbamos a coexistir, con un rigor impresionante, un nivel de entrega que es un gran ejemplo.

¿Cómo definirías lo que es la ciencia ficción desde un punto de vista creativo?

Es un mundo nuevo, a descubrir. Es un mundo del cual no había sido parte. [Ésta] es la primera vez que hago una película sobre un mundo que no conocemos. Creo que cada vez más vamos a ir logrando este tipo de películas en nuestros países: la tecnología está de nuestro lado y los presupuesto tienen que ser menos absurdos para lograr este tipo de mundos [en nuestro cine]. Yo hasta la fecha no había trabajado que se hiciera en el “green screen” [pantalla verde, sobre la que se generan los efectos visuales]. Ya de por sí eso fue un “shock” en todos los sentidos. Yo siempre he partido de lo que existe, de lo que está ahí.

[En Elysium] fue al revés: había que imaginar ese mundo. Y confiar plenamente en el director, quien me decía: “y aquí tienes que poner cara de que un androide está viniendo”. ¡Y bueno! ¿Cómo es esa cara? ¡Quién sabe! [risas]. Pero vamos a jugar a la imaginación.

Tras cintas como ‘Elysium’, ¿se hace más fácil llevar adelante otros proyectos personales como ‘Chávez’?

Es bien difícil. Levantar el presupuesto para una película cada vez es más complicado. Por eso la televisión se está volviendo ese escaparate para los creadores. Porque en el cine ya no se toman riesgos. Y en ese sentido hay que estar muy agradecidos por tener el “chance” de seguir haciendo cine, porque cada vez se van cerrando más las puertas. El cine es un medio de mucho riesgo y cada vez hay menos gente queriendo tomarlo.

Diego Luna confirmó que Chávez, su biografía cinematográfica sobre César Chávez que protagonizan Michael Peña, América Ferrera y Rosario Dawson, está prácticamente lista.

“Estoy justamente en el final del sonido y algunos efectos visuales”, declaró. “Estoy muy contento. La verdad es que la película nos costó muchísimo. Ha sido un proyecto dificilísimo en todos los sentidos, pero ha valido la pena. La película tiene un gran corazón. Y hay como una necesidad de que esta historia se cuente. Y también es muy pertinente, [teniendo en cuenta] todo lo que está pasando en este país hoy en día”.