¿Quién quiere la reforma?

Inmigración

Mientras se debate la reforma migratoria en el Congreso, algunos analistas han sugerido que esta depende exclusivamente de los republicanos, ya que entienden que los demócratas están completamente comprometidos con la misma.

Es una narrativa simple, que nosotros los hispanos escuchamos casi todos los días a través de los medios de comunicación: los demócratas están del lado de los hispanos, y los republicanos, ¿quién sabe?

No dudo que los republicanos deben abordar el tema de la inmigración de una manera constructiva, articulando un plan que garantice la seguridad de la frontera, pero que también legalice a la inmensa mayoría de los indocumentados, que son gente buena y trabajadora. Ahora que el Senado a aprobado un proyecto de reforma, le compete a los republicanos que controlan la Cámara dirigir el esfuerzo para que este cuerpo pase su propia legislación.

Pero, al igual que lo demócratas en el Senado necesitaron de los republicanos para pasar su proyecto, ahora los republicanos necesitan de los demócratas para sacar un proyecto de la Cámara. Y, a pesar de la fe incuestionable que algunos tienen en el compromiso migratorio de los Demócratas, yo no estaría tan seguro de que ellos están dispuestos a cooperar con los republicanos.

No nos olvidemos que en el 2007, el líder demócrata del Senado, Harry Reid, y el entonces senador Obama jugaron un papel crucial en la derrota del proyecto bipartidista de la ley de inmigración. Reid, al adelantar el voto sobre el proyecto prematuramente, sabiendo que todavía no contaba con los votos, aunque había muy buenas posibilidades de que se consiguieran, y Obama, al presentar varias “píldoras venenosas”, enmiendas que le exigieron los sindicatos para descarrilar el proyecto.

Obama, Harry Reid, y Nancy Pelosi utilizaron este fracaso de la reforma para culpar a los republicanos por ello en la campaña del 2008 y prometieron que aprobarían una reforma integral en el primer año del nuevo cuatrienio. Y ¿qué pasó? Sencillamente no hicieron nada para lograr un proyecto de reforma después de las elecciones, aunque controlaban la Casa Blanca y las dos Cámaras del Congreso.

Como muchos, espero que los demócratas no vuelvan a sus maniobras políticas con el tema de la inmigración. Pero hay que señalar que ya lamentablemente estamos viendo algunas de las mismas jugarretas politiqueras de los pasados años por algunos políticos y grupos demócratas. Al ver que los republicanos en la Cámara están empezando a actuar, aprobando una serie de proyectos que atienden el problema de la inmigración de una manera integral y que ya han dicho que apoyan una legalización de los indocumentados, algunos demócratas temen perder este “issue” como herramienta política para ganar el apoyo de los votantes latinos.

Ante la intención del liderato republicano de la Cámara de aprobar una serie de proyectos de reforma, en vez de uno, el senador Harry Reid recientemente declaró que el Senado no consideraría legislación en pedazos. ¿Qué quiere decir con esto Reid? ¿Que ya le está cerrando la puerta de negociación a los republicanos de la Cámara?

Por otra parte, el grupo de cabildeo liberal, Organizing for Action, que básicamente es coordinado desde la Casa Blanca, ya ha comenzado una campaña de ataques políticos en contra de los republicanos de la Cámara con relación al tema de la inmigración. En una reciente columna, el presidente de esta organización, Jon Carson, acusó “al presidente de la Cámara, John Boehner, y a la Cámara de Representantes [de] obstaculizar el camino del futuro de nuestro país” al optar por no querer copiar la legislación que el Senado aprobó y querer pasar su propia legislación de reforma.

Estos comentarios no pueden ser minimizados o subestimados. Pudieran ser un indicio de que los demócratas están listos para regresar al juego político y sacrificar una reforma migratoria para hipócritamente tratar de ganar puntos políticos con el electorado latino.

El problema con esta estrategia, sin embargo, es que asume que nosotros los latinos somos tontos y que no nos damos cuenta cuando nos tratan de manipular. Actualmente, estamos empezando a ver movimiento por parte del liderato republicano en la Cámara a favor de una reforma migratoria que contenga una legalización de los indocumentados. Si los demócratas torpedean estos esfuerzos por razones políticas, nosotros no los vamos a perdonar. En efecto, se les puede virar la tortilla y el tema que usaban para ganar la mayoría de nuestro voto, pudiera convertirse en la razón para que empiecen a perderlo.

Durante las próximas semanas y meses, veremos si los demócratas realmente están comprometidos con una reforma migratoria. ¿Optarán por trabajar con los republicanos para lograr un consenso amplio que lleve a arreglar nuestro disfuncional sistema de inmigración, sacando a millones de personas de las sombras, o escogerán usar el tema de balón político?