Matrimonio latino celebra 75 años juntos en Orange

Una pareja del condado de Orange cumple sus Bodas de Brillantes este domingo
Matrimonio latino celebra 75 años juntos en Orange
María y Salvador Cervantes cumplen sus Bodas de Brillantes este domingo. 'Nos hemos llevado bien', dice la pareja.
Foto: La Opinión - Ciro Cesar

Aquella oscura mañana de 1938, cuando iba a misa muy temprano con su mamá, María Verduzco la recuerda muy bien, porque el muchacho que barría frente a la tienda de abarrotes le hizo una seña que le iluminó la vida.

Ese joven, que disimuladamente le pedía permiso para visitarla, era Salvador Cervantes, con quien se casó ese mismo año y con el que ha vivido en matrimonio durante 75 años.

Salvador y María vivían en el pueblito de Ixtlán de los Hervores, en Michoacán, donde las secuelas de la Guerra Cristera mantenían las iglesias cerradas y por lo cual tuvieron que casarse a escondidas del Gobierno, en una casa.

Ahora los dos tienen 93 años de edad, son fervientes católicos y viven en el condado de Orange, donde este domingo celebrarán sus Bodas de Brillantes al cumplir los 75 años de unión matrimonial, una hazaña que pocos logran y muy pocos lograrán considerando que en Estados Unidos más de la mitad (58%) de los casamientos terminan en divorcio.

Pero don Salvador y doña María encontraron la fórmula para perdurar a base de respeto, buen humor, viajes y baile, porque a pesar de los años de vez en cuando suelen sacarle brillo al piso de la cocina con un buen vals.

“Tiene muy bonito genio, le gusta andar con vaciladas”, dice doña María de su marido.

“Y a mi me gusta todo de ella… She is easy going“, agrega él.

Don Salvador no recuerda muy bien cómo le propuso matrimonio. “Nomás le dije: vámonos casando”. Y ni siquiera le dio anillo.

“Yo le contesté que no, porque a mí me apuraba que yo no sabía ni hacer tortillas”, dijo doña María, que en ese entonces, cuando lo conoció, tenía 17 años de edad.

“Pero yo le dije: pues entonces comeremos pan con piloncillo… nomás oyó pan, y luego luego dijo que sí”, bromeó don Salvador.

Tras varios años de haber trabajado en los campos agrícolas de California como parte del Programa Bracero, en 1951 Salvador decidió mudarse con su esposa a Chicago y luego al área de Los Ángeles.

Tuvieron cinco hijos: Rafael, Bertha, Luz María, María Elena y Celina, quien murió a los 3 años de edad por tétanos.

“Yo pienso que la clave de nuestro matrimonio es que hemos estado juntos en todo, siempre en fiestas, en los bailes, tuvimos muchos compadres, no nos peleamos mucho y estamos de acuerdo en todo”, dijo ella.

“Y yo hago todo lo que ella me dice”, dijo él.

Y los dos coinciden en una sola frase de cómo han vivido esa vida juntos, la que empezó con el coqueteo de aquella oscura mañana: “Nos hemos llevado bien”.

Hasta la fecha a doña María no le salen las tortillas, pero eso poco le importa a don Salvador, porque los 75 años al lado de su esposa han sido tan dulces como el pan con piloncillo.