El gusto por la banda influye en la popularidad del mariachi

Este género musical domina el gusto del público. ¿Cuál es el futuro del mariachi?

El gusto por la banda influye en la popularidad del mariachi
El Dasa (foto izq.) y Gerardo Ortiz (der.) forman parte de la nueva generación de artistas de éxito de la música regional mexicana que cuenta con leyendas como Vicente Fernández (arriba).
Foto: La Opinión - , AP, ReformaJ. Emilio Flores
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Con la música de mariachi es más bonito enjuagarse las lágrimas y desahogar las penas.

Pero con los sonidos de la banda de tamborazo o sinaloense, la euforia se dispara y hasta con dolor se baila.

Son dos ritmos enclaustrados en el llamado género regional mexicano. Los dos tan culturales, tan simbólicos y tan de la identidad del mexicano.

Sin duda, la música de mariachi es la que proyecta a los mexicanos en todo el mundo, pero es también la que menos intérpretes reconocidos tiene.

Hasta hoy, Vicente Fernández sigue siendo su máxima figura: no hay nadie que lo iguale.

Los nuevos cantantes de regional mexicano no cantan con mariachi: se inclinan más por la banda o lo norteño y es donde muchos han encontrado la fama.

Ángel del Villar, un joven empresario y presidente de la disquera Del Records, a la que pertenecen Gerardo Ortiz y Régulo Caro, cuenta que el género de banda es el más atractivo para los jóvenes, porque muchos de ellos crecieron con ese sonido y el norteño, influenciados por sus padres.

“Pero yo creo que el gusto, independiente de lo que quiera el artista, lo define el público”, explica. “Si yo grabo algo y no pega, es porque no gustó. Los que realmente deciden qué se escucha son los fans”.

No es que a las grandes masas no les guste el mariachi. De hecho, es muy probablable, que haya más grupos de mariachis que de banda.

En Los Ángeles, en el Hollywood Bowl, cada año se realiza desde hace más de dos décadas el evento Mariachi USA, que reúne a una gran cantidad de cantantes y músicos de mariachi de todas las edades. El lleno acostumbra a ser total.

Dasahev López, mejor conocido como El Dasa, y que dejó el anonimato cuando Vicente Fernández lo invitó a cantar con él en el escenario, define muy bien una de las razones por las cuáles es más difícil para un artista sobresalir como intérprete de mariachi.

“De repente, la música de mariachi no ha sido muy apoyada en la radio, pero nos gusta porque, aunque no la toquen, es algo con lo que crecemos los mexicanos”, explica. “En mi caso, yo siempre, desde muy pequeño, supe que lo mío era la banda”.

Pero Gregorio Luke, experto en el arte mexicano y quien hace poco realizó una investigación sobre el origen del mariachi y sus grandes intérpretes, dice que quizá se debe también a que mucho del talento que hay en el género regional no logra cumplir con la disciplina vocal que se requiere para cantar con mariachi.

“No cualquiera tiene esa educación”, expone. “Se requiere de conocimiento y tener una voz educada y no improvisada”.

Cantantes como Lucha Reyes, Jorge Negrete, Pedro Infante, Javier Solís o Lola Beltrán, destacaron precisamente por tener los diversos registros altos de voces y manejados de manera extraordinaria.

Al igual que Vicente Fernández quien, a sus 73 años, conserva una voz perfecta.

Luke dice que existen algunos buenos intérpretes de mariachi, con buena voz, pero no con las oportunidades para destacar, “porque las oportunidades están monopolizadas en México”.

Interpretes del género regional como Pepe Aguilar, Alejandro Fernández y Lupillo Rivera, por citar algunos, no se han mantenido en un sólo género, a excepción de Fernández, Aguilar y Rivera cantan con banda y este último con norteño, de donde han surgido varios de sus éxitos.

En cambio cantantes como Pedro Fernández —que sólo en sus inicios coqueteó con el pop— y Pablo Montero se han mantenido en el género del mariachi, pero con mediana exposición. La actuación les ha dado mayor proyección.

Fernández se ha anotado algunos éxitos de covers que resucitó con nuevos arreglos musicales.

Lupillo Rivera dice que canta esos ritmos porque es lo que al público —y a él— le gusta.

“A mí siempre me ha gustado cantar con mariachi, banda y norteño. Y en las grabaciones [de discos] los vamos turnando”.

Los intérpretes de banda y norteño son reyes en las pistas de baile, en las estaciones radiales y en las presentaciones en vivo. Los conciertos y bailes con estos ritmos son siempre bien concurridos.

“La música de banda es demasiado alegre y la gente quiere eso”, comenta El Dasa.

Pero Luke lo analiza bajo otra perspectiva.

“La banda es más independiente de los medios comerciales”, explica. “Hay quienes se han hecho famoso porque el público los aclama y no por que la radio o la televisión los haya hecho”.

La banda estilo sinaloense y norteño, dice este experto, se ha mantenido más cerca del pueblo porque conserva la tradición de componer y cantar corridos.

“Hay quienes critican esta música [los corridos], pero esas interpretaciones, cantadas con banda o norteño, habla de los problemas de la gente, del crimen, el narco y dicen cosas que la gente quiere saber y nadie más se las [cuenta]. Pero, además, es la música que la gente escucha aunque no sean promovidos de manera comercial”, añade.

Luke define que la música de mariachi —considerada ahora Patrimonio de la Humanidad— ocupa un lugar que no puede ocupar la banda.

No hay nada como el mariachi para cantar el cancionero de José Alfredo Jiménez, para resolver un mal de amor, una traición o disfrutar de la nostalgia.

Pero además para gozar con toda serenidad sus polkas, jarabes y sones.

La banda no. La banda es para bailar, aunque se sufra una pena: es literalmente una fiesta para desbordar de alegría.

¿Y usted qué prefiere?