LA VÍBORA

LA VÍBORA
Paulina Rubio
Foto: Agencia Reforma
Regreso a Clases

¡Qué horror! pero además ¡qué vergüenza!. Como todos saben, la familia Rivera siempre da de qué hablar, pero en esta ocasión unos seudoreporteros fueron los que dieron la nota del horror. El s��bado, Juan, Rosie y Gustavo convocaron una conferencia para anunciar el nuevo disco del primero y el tequila “La Gran Señora” que Jenni Rivera, antes de morir, había anunciado; bueno, pues resulta que esta vez los corrientes fueron unos dizque reporteros —que la verdad es un insulto para los que realmente sí lo son—, pues a estos fulanos y fulanas no les bastó el privilegio que se les dio de probar el tequila, sino que comenzaron a “embolsarse” las botellas que estaban en la mesa de los conferenciantes y que ya les habían dicho no podían llevarse. A mí, la verdad, me dio tanta pena ajena cuando me enteré, sobre todo cuando los organizadores tuvieron que ir a sacarles las botellas de sus bolsas… ¡Ah! pero no crean que se disculparon: se hicieron los ofendidos, y todavía tuvieron el descaro de enojarse y reclamar que los obligaran a abrir sus mochilas y bolsas, por lo que comenzaron a despotricar y a amenazar con publicar en sus medios que los habían tratado mal. ¡Eso sí es abuso!

Y hablando de desvergonzados y abusivos: qué tal Antonio de la Rúa, el ex de Shakira; creo que la cantante debería pedir los derechos para interpretar Rata de dos patas, porque a este sí que le quedan todos los calificativos de ese famoso tema. Se hizo pública una demanda que la cantante puso hace un tiempito, enlistando todo lo que este tipejo abusivo se embolsó. El monto es de liga de mayores, nada que ver con una simple botellita de tequila. Resulta que el botín suma 6.6 millones de dólares. Una parte de esa cantidad fue cargada a una tarjeta de crédito de Shakira que, sin apuro, el mequetrefe ese se gastó en viajes con su nueva novia. ¡Qué fino! Estos holgazanes que se quieren dar vida de millonarios a costillas de otros.

¿Y qué onda con… la Pau? Los artistas, cuando los agarran en la maroma o en la media maroma, cómo tardan para confirmar lo que es evidente. Es un hecho de que Paulina Rubio y el cantante Gerardo Bazúa —del que apenas me entero de su existencia—— son novios. Es el jueguito desgastado que las “estrellas” siempre quieren jugar con los medios, y que, claro, a Pau le encanta porque así hay algo qué decir de ella. De que está embarazada, quién sabe, aunque se carga un panzonón y unos cachetotes que pa’qué les cuento. Eso no confirma nada, porque seguro que también le ha entrado con ganas a la tortilla y al frijol. No coman ansias: en unas cuantas semanas se sabrá si son los frijoles o si viene en camino un hermanito para Andrea, el hijo de la Pau y para Gerardo y Sebastián, los hijos de Gerardo que, dicho sea de paso, ya se cambió el nombre: ahora es Jerry aunque segurito que así le dice su noviecita.