Ahora es la reforma migratoria

Esta semana se celebra un acontecimiento que fue un parteaguas en la historia de los derechos civiles de Estados Unidos. La Marcha a Washington, encabezada por el reverendo Martin Luther King, Jr. en 1963, fue un momento definitorio para la comunidad afroamericana y para las minorías que eran discriminadas y excluidas de la participación política.

Este 50 aniversario encuentra a nuestro país enfrentando retos viejos, como las leyes que restringen el voto, y otros más nuevos como el debate legislativo para aprobar una reforma migratoria.

Creemos que la inmigración es un tema central de nuestro tiempo sobre los derechos humanos y civiles. Es un tema nacional porque el impacto del trabajo de los indocumentados llega a todo el país mediante los productos y servicios consumidos. Es una cuestión de derechos humanos mantener sumergidos 11 millones de personas trabajando sin reconocer su existencia ni sus necesidades, exponiendolos a la explotación. Y sí, es una cuestión de derechos civiles cuando hay personas que por décadas trabajan y pagan impuestos, estableciendo sus vidas en Estados Unidos, y aun así, al momento de regularizar su estancia se les quiere prohibir de antemano la posibilidad de una ciudadanía.

Por eso, el recuerdo de lo ocurrido hace medio siglo sigue hoy vivo con la fuerza de ayer. Muchas circunstancias han cambiado favorablemente a lo largo de cinco décadas, otras no tanto como quisieramos. El compromiso que significa enfrentar la injusticia hoy esta encarnado en muchas luchas, una de ellas es la reforma integral de inmigración.