LA VÍBORA

Alejandro Fernández
Alejandro Fernández
Foto: Notimex

Dos galanazos de la música están en la boca de todos. Uno porque es y el otro porque no lo es, pero lo aparenta. En verdad son más víboras que yo. ¿Qué importa si Alejandro Fernández se hizo o no cirugía, si se metió botox o es un Dorian Gray? ¿A caso los hombres no pueden hacerse todos esos arreglitos? ¿Qué tiene que ver eso con la preferencia sexual de una persona? La verdad: eso me parece ignorancia total. Si al “Potrillo” le dio la gana verse más joven y para ello pagó por una cirugía, no tiene nada de malo. Pero claro, para algunos intolerantes, ignorantes y homófobos, todos los excesos de belleza o cuidado personal que un hombre pone en su persona los relacionan con la sexualidad. Entonces una mujer obesa, que no le guste maquillarse mucho, pintarse el cabello o usar vestido… ¿es lesbiana? No es que defienda al guapucho del “Potrillo” pero cada quien tiene el derecho de hacer lo que sea para verse bien. Obvio que su juventud no viene sólo de los buenos cuidados que ha tenido. Sí, se le ve un poco estiradito, pero quizá Alejandro no lo admite y no le da mucha bola a las criticas porque en seguida lo relacionan con lo sexual. A todos nos gusta vernos bien, sentirnos atractivos y buenones, pero hay que reconocer que la belleza, cuando se quiere perfecta, depende del bolsillo y, en muchos casos, no llega solo por naturaleza. Bien dice el dicho: “No hay feos, hay pobres”. Así de cruda la realidad. A otro que lo traen de cabeza es a Ricky Martin, por admitir que en algún tiempo odió a los homosexuales. Las críticas le llueven y a las alabanzas también. Les guste o no, Ricky es modelo para muchos porque se ha atrevido hablar, a ser quien es y a olvidarse de las críticas. Así deberíamos ser la mayoría. Eso es felicidad.

¿Y qué onda con… Miley Cyrus? Esto sí es otro tema. Una cosa es que te muestres tal como eres, pero otra que lo hagas en plena vulgaridad. Hay estilos. Digo, no es que me asuste ni que traiga al Dios bendito todo el tiempo, pero si de pronto la niña dulce, tierna e inocente se presenta de la manera en que lo hizo Cyrus en los premios de Video Musicales MTV, pues sí es para escandalizarse. La fama, el poder que siente y los desbalances personales las llevan a cometer estas locuras, estos excesos que termina pudriéndolas como a Britney Spears o Demi Lovato. Claro, ellas pueden dar el espectáculo que quieran, salir desnudas si quieren, pero no en TV: que monten un show y entonces, el que quiera verlas, que pague. Pero en esta caso, la irresponsabilidad no es solo de Cyrus:, ella quiere destacar a como dé lugar. Es de quién se lo permitió.