La narrativa extremista xenófoba

Entender a los racistas anti-inmigrantes no es tan difícil como creí una vez. Definitivamente escucharlos o leer lo que dicen, y acercarme a su forma de pensar brinda un punto de vista interesante acerca de la discusión sobre la inmigración en Estados Unidos, el racismo y la discriminación – aclaremos que no es discriminación contra todos los inmigrantes, sino especialmente contra los mexicanos-.

En un reciente artículo escrito por Julia Preston, en el New York Times, se incluye el perfil de un activista anti-inmigrante llamado D.A. King. Él dice que Estados Unidos se está llenando de inmigrantes que no respetan ni la ley ni la forma de vida “americana” y se refiere a las organizaciones latinas como “tribales”.

D. A. King es un ejemplo a seguir. Los Minutemen son cualquier cosa a su lado. El señor aquí renunció a su trabajo como agente de seguros para dedicarse “full time” a la campaña en contra de la inmigración ilegal en Georgia. Dice el artículo que su “sentimiento” empezó allá por los años 90s, cuando lo empezaron a hartar unos mexicanos que vivían en su misma calle y que eran unos escandalosos porque estacionaban sus trocas viejas en los patios y una de las familias tenía a 22 personas viviendo en la casa.

Dice que fue en el 2004, cuando en un viaje a la frontera D.A. King se convenció de que el país enfrentaba una “invasión”. Creo que definitivamente le gustaría la película “Machete”.

Luego, a su regreso a Georgia, hizo amistad con un señor, cuyo hijo adolescente había muerto en un accidente de tráfico en el que el conductor culpable era un inmigrante indocumentado.

Conocemos esas historias. Nadie minimiza ni descarta el dolor de las familias en estos casos; pero sabemos que el argumento de que el conductor era un inmigrante indocumentado se utiliza una y otra vez como parte de los discursos racistas y de odio.

Igual de culpable es un conductor descuidado o borracho o drogado que es ciudadano estadounidense, que uno que es indocumentado. ¿Cuál es la diferencia y por qué se hace? ¿El padre de ese muchacho odiaría a todos los americanos si el conductor descuidado que mató a su hijo en el accidente fuera un veterano de guerra estadounidense?

Finalmente, D.A. King dice que a él le enseñaron que tenemos una cultura “americana” a la que se asimilan los inmigrantes; pero que está increíblemente resentido de que eso ya no es lo que está sucediendo.

Difiero con él, porque si se refiere a “asimilarnos” a endeudarnos como miserables, comprar un carro gigantesco, trabajar dos o tres “shifts” para ganar más y gastar más, conozco muchísimos inmigrantes latinos que con gusto han abrazado esta asimilacion y no han defraudado a Mister King.

Sin embargo, reconozco que este señor D.A. King tiene una vision crítica de Washington. Dice que el cabildeo pro inmigrante nunca cambia,y que está compuesto por el ala de Wall Street del Partido Republicano, las cámaras de comercio, la ultra izquierda y los demócratas, y que buscan expandir la mano de obra barata y conseguir más votos para el partido demócrata.

En eso coinciden muchos que se preguntan para quién trabajan verdaderamente los senadores y congresistas, demócratas y republicanos, que se persignan todos los días jurando que respaldan una reforma migratoria integral; mientras el resto decimos ¿para cuándo la reforma?

Fabiola Pomareda es periodista y editora general del periódico La Raza. Síguela en Twitter: @FabiolaPomareda