Los otros trabajadores

La celebración del Día del Trabajo se realizó este año con el trasfondo de la discusión legislativa sobre la reforma migratoria. Un debate de contradicciones, ya que mientras se solicita una mayor mano de obra extranjera, se humilla y degrada a los trabajadores extranjeros —sin papeles en regla— que ya están laborando en el país.

La necesidad de gente para a llenar puestos de trabajo que los estadounidenses no pueden, o no quieren, realizar se manifestó abiertamente en la presión del sector empresarial durante la elaboración del proyecto de ley aprobado por el Senado. Allí, desde Silicon Valley hasta el sector agrícola y la construcción, entre otros tantos, intentaron colocar sus peticiones para trabajadores temporales extranjeros.

En muchos casos, como se ve a diario, los inmigrantes ocupan labores indeseables para los estadounidenses pero imprescindibles en una economía.

Los inmigrantes —sin importar su situación legal— con su ética laboral de trabajo duro y responsable se ganaron el respeto de sus jefes y de las empresa en que laboraron.

Esta consideración desaparece rápidamente cuando los prejuicios reemplazan el conocimiento y la politiquería en la Cámara de Representantes desplaza la realidad que se vive en millones de empleos a lo largo de la nación .

De ahí que la política punitiva hacia los indocumentados, como impedir el acceso a la ciudadanía, se contradiga con las encuestas de opinión que respaldan la regularización de estos inmigrantes y su plena incorporación a la sociedad.

Millones de inmigrantes celebraron ayer el Día del Trabajo con la tradicional carne. Ellos, a diferencia de sus pares estadounidenses, son los otros trabajadores. Los que laboran desde la sombra y esperan que este año —después de tanto tiempo— se les reconozca su aporte y su presencia en Estados Unidos .