Hispano tiene trabajo de vida y muerte en Los Ángeles (fotos)

Mark Fajardo está al frente de la Oficina Forense de Los Ángeles
Hispano tiene trabajo de vida y muerte en Los Ángeles (fotos)
Mark Fajardo, nuevo director de la Oficina Forense del condado de Los Ángeles.
Foto: La Opinión - Aurelia Ventura

Educado en colegios católicos, Mark Fajardo, el nuevo director de la Oficina Forense del condado de Los Ángeles, no duda que haya vida después de la muerte.

Por herencia de su madre mexicana, Fajardo celebra el Día de Muertos, aunque deja a un lado sus creencias cada vez que entra a la morgue.

“Cuando alguien muere el alma de esa persona se va, es solo un cuerpo”, dice Fajardo, de 49 años. Él asegura que jamás ha sentido el alma de un cadáver al practicar una autopsia, pero piensa en Dios cada vez que observa el “maravilloso” funcionamiento del cuerpo humano.

Esta es la mentalidad del primer latino que está al frente de una de las oficinas forenses más ocupadas del mundo (por las 5,700 necropsias que sus médicos realizan cada año) y que, por si fuera poco, debe lidiar frecuentemente con escandalosos fallecimientos de celebridades.

Solo en su primera semana de trabajo, que inició el 12 de agosto, Fajardo estuvo a cargo del análisis de las muertes de la actriz Lisa Robin Kelly, de la serie de televisión That ’70s Show, el actor Lee Thompson del programa Rizzoli & Isles, y el periodista Michael Hastings, de la revista Rolling Stone.

“Muchos casos de alto nivel llegaron apenas entré”, cuenta el funcionario, quien trata de adaptarse al terreno. No ha comenzado de cero: cuando aún dirigía el departamento forense de Riverside, él encabezó la autopsia practicada al exagente Christopher Dorner, quien murió calcinado en una cabaña de Big Bear tras matar a tres policías y ser blanco de una intensa persecución policiaca.

Estos casos, comenta, no le espantan tanto como los de niños que fallecen violentamente. Aún guarda en la memoria la muerte de Ricky y Conrad Morales.

Sucedió en 2005. Uno de los chicos fue golpeado hasta la muerte por su tío; el otro fue encontrado en un bote de basura y cubierto con concreto.

“Los casos de niños son muy impactantes, dejan una huella y hasta tenemos pesadillas”, señala Fajardo, cuya madre es originaria de Jerez, Zacatecas, y su padre es de Tucson, Arizona.

Venir desde el Inland Empire no sólo representa para Fajardo manejar cuatro horas diarias (planea mudarse a Los Feliz), sino estar al frente de una dependencia que atiende a una población casi diez veces más grande, con más de 200 empleados y con un presupuesto anual de $33 millones.

“A veces espanta un poco, pero tengo gente muy buena, eso me salva todos los días”, menciona.

Uno de esos expertos es José Hernández, un especialista en la identificación forense cuyo nombre ha dado la vuelta al mundo por inventar un método que inyecta una sustancia química en los dedos de los cadáveres putrefactos y permite que sus huellas digitales sean percibidas. “Yo lo conocía a él antes que a cualquier otro por los programas de televisión donde ha salido”, señala Fajardo.

Esta semana, Hernández ha manejado 14 casos. El viernes trataba de identificar un cuerpo más. “Yo lo considero un arte porque transformamos la materia descompuesta en algo productivo”, comenta.

Su jefe ha tomado las riendas de la agencia cuando se observa un repunte de homicidios en el condado, poniendo en duda que ciudades como Los Ángeles cierren el año con una tasa de asesinatos a la baja. Aquí es cuando su labor se vuelva aún más valiosa, pues sus análisis permiten el avance de investigaciones policíacas y procesos judiciales.

Fajardo indica que una de sus primeras tareas en la oficina es revisar si está operando correctamente. “Si lo estamos haciendo bien mi trabajo es más fácil, sólo debo continuar eso; si no debemos mejorar”.

Hace cuatro años, el jefe de los profesionales que deben lidiar con la muerte la vio cara a cara: un neumático de su camioneta se pinchó y provocó que ésta volcara varias veces. En su interior también iban sus dos hijos. “Te hace apreciar lo que tienes, lo que es valioso en la vida, como la familia”, dice.