Siria, ¿otro 9-11 para la reforma migratoria?

El tema de la posible intervención en Siria preocupa a los activistas a favor de la reforma de inmigración
Siria, ¿otro 9-11 para la reforma migratoria?
El conflicto en Siria podría retrasar de nuevo el avance de la reforma migratoria. Foto EFE

En la ciudad de Bakersfield, en el conservador condado de Kern, corazón agricultor de California, grupos políticos están pagando comerciales de televisión y radio en contra de la reforma a las leyes de inmigración y para Arturo Rodríguez, presidente del sindicato de campesinos, esa es una señal de que a pesar del enfoque en el tema de Siria, el asunto de la reforma migratoria sigue avanzando.

“Si no estuvieran preocupados, estos grupos opositores no seguirían invirtiendo dinero en estos comerciales”, dijo Rodríguez en una entrevista telefónica con La Opinión. “Siempre hay muchos temas de discusión, y no creo que Siria ni el presupuesto puedan lograr que se evite esta discusión. Estamos trabajando con ahínco por esto y no vamos a dejar de hacerlo”.

Justo en el momento en que la Cámara de Representantes está a punto de regresar de su receso de verano, un hiato de cinco semanas que las fuerzas pro reforma migratoria han usado para movilizarse a todo nivel, el tema de la posible intervención en Siria toma la palestra y la atención de los medios, poniendo de lado temporalmente otros asuntos, entre ellos el proyecto de reforma en esa Cámara.

“Eso quisieran los republicanos, que cambiara la conversación para no tener que tratar con la reforma, pero eso no va a ser posible porque nosotros vamos a seguir presionando”, dijo otro de los líderes pro reforma, Eliseo Medina, presidente del Sindicato Internacional de Empleados de Servicio (SEIU). “Estamos convencidos de que estos señores pueden masticar chicle y caminar al mismo tiempo y van a tener que hacerlo”.

Pero no todo el mundo está tan convencido de que Siria, u otras prioridades del Congreso como el presupuesto, no vendrán a proporcionar una excusa para minimizar el tema migratorio.

“Hay mucha oposición del público a la intervención en Siria y muchos congresistas, sobre todo republicanos, están entre la espada y la pared”, dijo David Johnson, consultor de campañas republicanas. “Va a ser un voto difícil y dudo mucho que quieran tomar dos votos difíciles, sobre todo si el segundo es inmigración. Muchos republicanos tienen miedo de que si votan por esas cosas impopulares, van a tener un contrincante de su partido en las primarias del año que viene”.

Pero hay razones para pensar que el peligro no es tan grande para esos congresistas. El congresista Paul Ryan de Wisconsin ha sido objeto de mucha presión en su estado por parte de grupos del tea party que lo han amenazado para que abandone su apoyo por la reforma migratoria. Hasta ahora, la presión no ha surtido efecto y Ryan ha dicho que sigue firme en su apoyo a la reforma. Se sabe además que activistas han obtenido la promesa de apoyo de unos 25 congresistas republicanos que antes no apoyaban la reforma.

Sin embargo, el cambio en prioridades pasó en más de una ocasión anteriormente, con resultados en contra del tema migratorio. En 2001, el entonces presidente George W. Bush empujaba una solución junto al presidente de México, Vicente Fox, cuando ocurrió el ataque a las torres gemelas y todo se paralizó. Posteriormente, la recesión hizo que el presidente Barack Obama retirara de sus prioridades a la reforma migratoria, posponiéndola de nuevo por varios años.

Pero los grupos locales y de todo el país sólo piensan redoblar sus actividades en las próximas semanas. El sindicato de campesinos y otros grupos de la California Immigration TAble (entre ellos CHIRLA, de Los Ángeles), han estado trabajando este verano para presionar a congresistas republicanos por medio de sus propios partidarios en distritos como el de Kevin McCarthy (D 23, Kern-Tulare), que tiene una posición de liderazgo en la cámara (majority whip).

“Seguiremos la presión sobre McCarthy”, dijo Rodríguez. “Ya tenemos unas dos docenas de congresistas republicanos que han cambiado su posición sobre la reforma y seguiremos trabajando en unos cuantos más”.

Jorge Mario Cabrera, portavoz de la Coalición por los Derechos de los Inmigrantes de Los Angeles, (CHIRLA), dijo que las organizaciones pro reforma van a seguir trabajando en la labor de presión a favor de la medida. “Esta vez no vamos a hacer como otros años, decir, ah bueno, otras cosas toman prioridad, lo entendemos. No, esta vez es mucho lo que se ha sudado, sangrado, marchado y votado para permitir que eso pase”.

Septiembre y octubre estarán llenos de actividades organizadas no sólo por CHIRLA y grupos de California, sino por grupos en otros rincones del país, para seguir la presión y que se permita un voto en la Cámara de Representantes. El líder de la mayoría John Boehner ha mantenido que no permitirá un voto a menos que haya apoyo de la mayoría de la bancada republicana, lo cual complica las cosas.

Grupos pro inmigrantes anunciaron que realizarán una gran movilización en 60 ciudades del país el próximo 5 de octubre, con el nombre de “Día Nacional de la Dignidad y el Respeto”, con patrocinadores de grupos de fe, sindicatos y de derechos civiles. “Llamaremos a la aprobación de una reforma migratoria que termine con las deportaciones y el gasto excesivo en militarización fronteriza y que proporcione un camino a la ciudadanía para 11 millones de ciudadanos aspirantes, mantiene unidas a las familias y protege los derechos de los trabajadores”, rezó el anuncio.

“Tenemos todo tipo de eventos locales y nacionales en los próximos días”, dijo Cabrera, de CHIRLA. “Con Siria o sin ella no queremos que la comunidad pierda la esperanza y que siga participando y presionando”.