Migración es una prioridad

Ahora resulta que el debate legislativo sobre Siria sería el motivo para que la Cámara de Representantes no decida este año la reforma de inmigración.

Es cierto que la discusión sobre la respuesta estadounidense ante el uso de armas químicas consume un tiempo valioso. Pero también lo es, el que queden cuatro meses antes de fin de año y que se hayan programado menos de 40 días de trabajo en Washington para los congresistas.

Todo depende de la importancia que tanto el liderazgo como la mayoría de la bancada republicana le da a corregir un sistema migratorio que todos consideran fallido,

En primera línea de atención, además de Siria, se hallan cuestiones económicas como el presupuesto y la deuda pública, temas favoritos republicanos en los enfrentamientos con la Casa Blanca.

Es penoso que la antipatía a una reforma, como la aprobada en el Senado, impida ver los grandes beneficios al erario público que traerá una ley de este tipo, tal como lo reflejan la mayoría de los análisis independientes.

Sin embargo, la aversión de los congresistas a cualquier aspecto migratorio que no sea punitivo puede más que cualquier lógica y beneficio fiscal.

La esperanza es que se apruebe alguna medida migratoria en la Cámara Baja para que luego sea reconciliada con el Senado y que de allí surja un proyecto de reforma integral.

El impacto positivo de la inmigración, ya sea en impuestos, mano de obra y en la jubilación de los estadounidenses, entre otros, es conocido. Por eso, si la economía y el déficit es lo más importante, la migración también es una prioridad.