AFL-CIO abre puertas

Dará membresía a organizaciones no sindicalizadas
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Sintiendo la urgencia de un movimiento en declive y de una recuperación económica débil que crea principalmente trabajos de bajo salario, la más grande Federación de Trabajadores del país (AFL-CIO) votó ayer en favor de abrir sus puertas a nueva a membresía no sindicalizada para expandir su influencia y la fuerza de su movimiento.

Durante una sesión plenaria de la convención nacional de la AFL-CIO, que tiene lugar en el Centro de Convenciones de Los Ángeles, y tras un urgente discurso de su presidente Richard Trumka, los delegados votaron a favor de varias resoluciones que establecerán vías de trabajo y colaboración entre sindicatos y organizaciones comunitarias de diversos tipos y que compromete a la federación a trabajar en favor de medidas legislativas y políticas de importancia para diversos grupos.

“Somos 13 millones, somos la fuerza más organizada por la justicia económica, pero somos una pequeña parte de los 150 millones de trabajadores estadounidenses”, dijo Trumka. “No podemos lograr la justicia económica nosotros solos, no sería correcto y no sería posible. O nos elevamos juntos o nos caemos juntos”.

El movimiento sindical enfrenta un momento de crisis y esta propuesta busca contrarrestarlo en momentos en que este tiene el más bajo porcentaje de membresía entre los trabajadores del país en tiempos modernos.

La tasa de trabajadores sindicalizados en Estados Unidos llegó este año a su punto más bajo desde que el Buró de Estadísticas Laborales recoge estos datos: 11.8%. AFL CIO tiene una membresia de casi 13 millones de miembros de los cuales menos de 10 millones son miembros de sindicatos.

Trumka dijo a los sindicatos que para poder crecer y ganar nuevos contratos y batallas, “tenemos que desafiarnos, retarnos a nosotros mismos”.

“Nuestro movimiento aún está contrayéndose”, dijo Trumka. “Si vamos a tener éxito tenemos que ser exitosos en elevar a la clase trabajadora de este país por encima de una generación de salarios estancados, nuestro movimiento debe cambiar”.

Posteriormente, los delegados a la convención, en representación de los 57 sindicatos miembros de la AFL-CIO, votaron en favor de las resoluciones a pesar de las reservas de algunos miembros que invitaron a tomar el asunto “con cuidado” para, dijeron, no diluir la lucha por los contratos de sus miembros sindicalizados.

En realidad, ya existen grupos comunitarios que tienen años trabajando en sociedad con la federación, particularmente en ciudades como Los Angeles y ciudades en ambas costas donde hay un movimiento sindical fuerte y grandes números de trabajadores inmigrantes en la economía informal.

La resolución invita formalmente a “unirse al movimiento laboral” a todos los trabajadores de Estados Unidos por medio de una organización afiliada o a través de Working America. (el brazo comunitario existente de la federación)

Para Neidi Dominguez, activista y coordinadora de CLEAN, la campaña de organización de los “carwasheros”, la colaboración estrecha entre sindicatos y grupos comunitarios que se han formado para defender y promover los derechos de trabajadores no integrados a sindicatos beneficia a ambos.

“Es importante que se apruebe esta resolución porque en algunos lugares del país esto es un nuevo concepto”, dijo Dominguez. “Eso es algo muy importante en la practica crea espacio institucional para invertir en campañas y crear estrategias para organizart a trabajadores usualmente excluidos”.

La oposición expresada a la hora de votar fue mínima. Lou Paulson, representante del sindicato de bomberos IAFF, en California, dijo que estaba de acuerdo en el concepto, pero que urgía “cuidado” para no diluir el movimiento sindical.

“Es cierto que hay que elevar el techo, pero hay que tener cuidado con no derribar todas las paredes”, apuntó en el plenario.

Esta también es una estrategia para que el movimiento tenga más números y para educar y organizar a nuevos sindicalistas, señalaron.

Para las organizaciones comunitarias el beneficio es importante porque les permite tener voz y voto en convenciones y ayudar a definir políticas que apoya la federación y los concilios locales y estatales, dijo Hillary Stern, de Casa Latina en Seattle, un centro de jornaleros que es miembro de la AFL-CIO desde 2009.

La Red Nacional de Jornaleros tiene un acuerdo con la federación desde 2007 para permitir la asociación entre centros de trabajadores y la federación laboral.

“Ya hemos visto los beneficios, podemos participar en las reuniones y convenciones, tener voto y ayudar a diseñar políticas, influenciar el debate”, dijo Stern. “También complementar discusiones que se tienen, como por ejemplo, hay parte del movimiento que empuja para eliminar la economía informal, lo que apoyamos, pero no hasta el punto de dejar sin trabajo a nuestros representados. Debe ser algo progresivo y balanceado.”