Carta abierta al senador Leahy

El Salvador

Con mucha preocupación se siguen en El Salvador sus declaraciones e intenciones referentes a un posible veto suyo al proyecto Fomilenio II adjudicado a El Salvador, que cumple con la ley de la Corporación Reto del Milenio, Millennium Challenge Corporation (MCC, por sus siglas en inglés), y que está en su fase de aprobación a mediados de este mes.

Probablemente cuando se lean estas líneas ya habrá llegado a sus manos una petición de cientos de sus votantes estadounidenses de origen salvadoreño del Partido Demócrata, del Estado de Vermont, así como otra misiva del Instituto Salvadoreño del Migrante (INSAMI), pidiéndole recapacitar sobre su oposición a la adjudicación del FOMILENIO II a El Salvador, en el entendido de que una negativa de dicho Proyecto afectaría no solo a determinados sectores del país, sino a la nación entera.

Nos preocupa su posición porque desde hace décadas hemos comprobado su compromiso y solidaridad con las causas nobles de Latinoamérica, en especial con nuestro querido El Salvador. Hemos seguido su reciente visita a Cuba y su entrevista con el Presidente Raúl Castro, lo cual demuestra su sensibilidad hacia los temas latinoamericanos en los Estados Unidos.

Comprendemos su recelo hacia la institucionalidad de nuestro país, sobre todo por las actuales divergencias y desencuentros entre las Salas de la Corte Suprema de Justicia, concretamente el conflicto entre la Sala de lo Constitucional y la Sala de lo Contencioso Administrativo, pero este pleito de las salas es de tipo coyuntural, y hasta de un mezquino afán de protagonismo politiquero al cual el ciudadano de a pie apenas entiende. Este conflicto entre las salas es de protagonismos personales, que se exacerban en momentos electorales. Estamos conscientes de que en parte mina la imagen de país, pero ello no significa que por este pleito entre señoritos de la partidocracia política se castigue a todo un pueblo.

Asimismo comprendemos su preocupación por el clima de violencia e inseguridad que vive nuestro país, que, además, se está transformando cada día más en parte de la ruta de la droga y del narcotráfico. Esta es una realidad contra la cual todos los salvadoreños de buena voluntad y con coraje cívico, estamos luchando, para tratar de erradicarla.

El Proyecto FOMILENIO II será de gran ayuda en esta lucha contra el analfabetismo y el desempleo, que son causas sine qua non de la delincuencia y el clima de violencia generalizada que sufre nuestra patria. Los aspectos fundamentales de buena gobernabilidad, institucionalidad y transparencia están a la vista. Como afirma el Presidente Mauricio Funes Cartagena, se trata de un conflicto que no afecta al Ejecutivo.

Quisiéramos hacerle un llamado a la conciencia en el sentido de recapacitar en los beneficiarios del FOMILENIO II, que serían los ciudadanos de a pie, de una de las regiones más olvidadas del país, como es el de la franja costera del litoral salvadoreño, quienes a través del FOMILENIO II, tendrían la posibilidad de explotar sus potencialidades y emprendedurismo a través del desarrollo local y la sostenibilidad.

El Salvador ha cumplido con todos los requisitos técnicos para optar al FOMILENIO II, que constituirá un desembolso cercano a los 300 millones de dólares para el progreso y desarrollo de la zona costera del litoral Pacífico. Esta ayuda es para El Salvador entero, más allá de los partidismos y personalismos de cada uno de los salvadoreños. Se trata de un proyecto de país, que traerá beneficios globales a toda la nación salvadoreña y, especialmente a miles de salvadoreños necesitados, los más humildes y olvidados de nuestro país.

Una última reflexión tiene que ver con la seguridad nacional de los Estados Unidos, ahora que el debate se centra en la inmigración ilegal a su país. A través de las posibilidades de empleo y desarrollo sostenible de FOMILENIO II, se estará deteniendo en gran medida la emigración ilegal de buena parte de esta población salvadoreña hacia los Estados Unidos. Proyectos como este, son precisamente los que ayudan al desarrollo social de los más necesitados, para evitar el flujo de migración ilegal que sale hacia el Norte, de parte de una población castigada por el hambre, el desempleo y la falta de oportunidades.

Más allá de los partidos políticos y los grupos de poder en El Salvador, se encuentra la población salvadoreña, el país de los ciudadanos de a pie, que serán los mayores beneficiados con este proyecto.

Reciba nuestras cálidas muestras de simpatía y cariño. Que Dios lo bendiga,