La tensión sobre Siria

Burbujas

En el campo internacional, ante el riesgo de una intervención militar en Siria, vivimos tiempos peligrosos agravados por acciones políticas desconcertantes.

No sabemos cual es la verdadera situación en el caso del uso de armas químicas por parte del gobierno dictatorial de Bashar al-Assad de Siria. Tampoco conocemos el trasfondo de las negociaciones diplomáticas y solo nos llega información fraccionada y un tanto contradictoria, sobre la posible intervención militar americana. Esto debido, en parte, a las cambiantes posiciones del presidente Obama, a los comentarios de políticos que están a favor o en contra de esa acción y a un rechazo a otra guerra del pueblo norteamericano.

Será hasta mañana que se dé a conocer el dictamen de los inspectores de las Naciones Unidas que visitaron Siria sobre el uso del gas. Sería interesante saber quién lo fabricó y lo puso a disposición de las autoridades que fueron quienes lo usaron, el 21 de agosto pasado para asesinar a más de mil civiles, entre ellos centenas de niños y muchas mujeres, en es furiosa guerra civil.

Que fue un crimen, no hay duda, como tampoco que quienes lo cometieron merecen ser llevados a la justicia. ¿Cómo y por quien? Ese es el dilema.

Hay dos posiciones, la de Obama que pretende hacer una incursión militar para destruir las armas químicas, y la otra, actualmente apoyada por Rusia, que propone el camino diplomático para que se entreguen las armas.

El pasado 10 de septiembre el presidente Obama hizo notar, al tiempo que promovía la intervención, que “no podemos resolver una guerra civil de otros con la fuerza”, especialmente una tan sangrienta como esta que ha causado miles de víctimas y ha hecho que millones se hayan refugiado en los países vecinos. Obama insiste en una operación limitada, sin soldados en tierra y sin involucrarse en la guerra civil.

Los rusos a su vez proponen la diplomacia y dar oportunidad a que los sirios entreguen las armas químicas para ser destruidas.

Obama espera el acuerdo de las Naciones Unidas, en tanto sigue la furiosa guerra civil que asola a Siria, y le pide a su Congreso que por ahora no vote si autoriza o no la acción militar.

El detener el ataque tiene dos razones: dar oportunidad a la diplomacia y porque quiere asegurarse que la acción militar propuesta se pueda limitar a la eliminación de los arsenales de armas químicas.

Se supone que una acción militar, aunque sea limitada y esté encabezada por los Estados Unidos, debe ser a nombre de las Naciones Unidas pero también ahí hay desacuerdos. Rusia y China, que tienen derecho de veto, no apoyan la propuesta militar y eso forzó a los Estados Unidos a buscar aliados ” por fuera” con quienes poderlo hacer.

Inglaterra dijo oficialmente que no apoyaba, aunque el caso va nuevamente a la Cámara de los Comunes; Francia dijo que sí… ¿pero sí a que? A la acción limitada ofrecida por Obama, pero teme, como otros, que una acción militar pueda degenerar en una guerra de consecuencias fatales en el Cercano Oriente.

Sin decisión definida, Obama asiste a la reunión de países industrializados en San Petersburgo y se reune ahí con el anfitrión Putin, presidente de Rusia, pero no llegan a un acuerdo sobre cómo proceder con el asunto de Siria. Rusia quiere hacer notar su presencia en la solución del conflicto sirio e insiste en un camino diplomático, pero envía sus barcos de guerra al Mediterráneo como lo había hecho Obama dos semanas antes.

Ahí se encuentran por primera vez en muchos años fuerzas armadas de las dos más poderosas naciones nucleares del mundo, aunque con desacuerdos corteses. Esto no significa nada de por sí, pero no deja de causar temor.

Obama dijo que si no se interviene, el régimen de Assad podrá continuar usando ese tipo de armas en su guerra civil. Si no se respalda firmemente la prohibición de esas armas otros tiranos no dudarán en usarlas en contra de sus opositores. Nuestras tropas pudieran verse envueltas en una guerra química, las organizaciones terroristas podrían obtener este tipo de armas y usarlas, y además, la guerra pudiera rebasar la frontera de Siria y amenazar a nuestros aliados en la región.

Las palabras de Obama fueron muy claras. El propósito de la acción militar es impedir que el régimen de Assad continúe usando armas químicas, y dejar claro al mundo que Estados Unidos no toleraran su uso.

El régimen de Assad ha admitido que tiene las armas e inclusive declaró estar dispuesto afiliarse a la Convención Internacional que prohíbe el uso de armas químicas. No sabemos si esta oferta será exitosa, cualquier acuerdo deberá asegurar que el régimen de Assad cumpla sus compromisos, pero esta iniciativa representa la posibilidad de eliminar la amenaza de estas armas sin el uso de la intervención militar.

Obama dijo que continuaría sus pláticas con el Presidente Putin al mismo tiempo que trabajaría con dos de sus aliados más cercanos, Francia e Inglaterra, en una propuesta a ir ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, solicitando que Assad entregue sus armas químicas para su destrucción bajo el control internacional.

Como puede verse, todavía estamos lejos de una solución en Siria y me preocupa que el tiempo pasa mientras el peligro de guerra y las muertes continúan.