Policía desaloja a maestros del Zócalo

Retoman el control de la zona con miras a festejos patrios en México
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Policía desaloja a  maestros del Zócalo
La Policía antimotines entra el Zócalo y desaloja a los manifestantes luego de enfrentamientos. No se reportaron heridos de seriedad.
Foto: AP

MÉXICO, D. F.— “Tengo el operativo listo”, dijo el Comisionado Nacional de Seguridad, Manuel Mondragón y Kalb. Faltaban dos horas para el medio día, cuando lanzó el ultimátum ordenado desde el Ejecutivo para que los maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) desalojaran antes de las 4:00 de la tarde el Zócalo que ocupaban desde el pasado 8 de mayo.

Policías federales y locales avanzaron por las calles que circundan la Plaza de la Constitución, sede del Palacio Nacional, a la espera del retiro voluntario del magisterio inconforme con la Reforma Educativa, pero esto no sucedió. O al menos no de manera unánime.

Mientras algunos discretamente enrollaron sus cobijas, recogieron sartenes, comales y ollas para retirarse; otros, usaron los plásticos de las casas de campaña para hacer una hoguera que alimentaron con palos de madera y otras basuras.”El CNTE vive”, gritaban.

Los líderes de los profesores discutían en una carpa qué hacer con el embrollo, pero, unos metros atrás, jóvenes vestidos de mezclilla y playeras de algodón, no tenían dudas.

Se prepararon para la confrontación con botellas de vidrio que convirtieron en bombas molotov con un poco de gasolina y mechones de trapo, palos metálicos y trozos de cemento arrancados de la banqueta para atacar a la Fuerza Pública.

” No nos vamos a ir”, dijeron los rebeldes que luego serían identificados como grupos de “anarquistas” simpatizantes de los profesores.

Hacía rato que tres helicópteros de la Policía Federal dibujaba círculos sobre el Zócalo, donde cada 15 de septiembre el presidente en turno conmemora el aniversario del Grito de la Independencia que lanzó el cura Miguel Hidalgo en 1810.

A las 4:00, los policías derribaron barricadas e ingresaron al objetivo armados con toletes y escudos, con vehículos antimotines lanzando agua a diestra y siniestra.

El magisterio y sus partidarios se dispersaron por los cuatro flancos de la plaza en poco menos de una hora, pero en los alrededores emprendieron la contraofensiva: arrojaron bloques de concreto, piedras y bombas caseras, golpeando con tubos metálicos.

La réplica fue con gases lacrimógenos, escudazos y toletazos, ya sobre el Eje Central, ora sobre las calles de Bolivar, Izazaga y 20 de Noviembre.

El centro se volvió un campo de batalla por la lucha de poder en la educación.

El gobierno federal —con aprobación de la mayoría del Congreso— arrebató el control de las plazas al sindicato al que acusa de vender los puestos al mejor postor. Por su parte el magisterio teme que la educación se vuelva un negocio de las autoridades, además de oponerse a ser evaluados únicamente por la Secretaría de Educación Pública.

Con ventajas en mano, una vez desalojados de la Plancha de la Constitución los líderes volvieron a las conversaciones con las autoridades y movieron parte del plantón al Monumento a la Revolución.