Por una nación segura

Inmigración

Esta semana, en medio del debate en el Congreso sobre Siria, un sinnúmero de noticias enfocaron la atención al hecho de que cada vez es menos probable lograr una reforma migratoria integral. Con los legisladores centrándose en el que, cómo y el cuándo de un ataque militar estadounidense en el extranjero, la atención a nuestro asunto doméstico más urgente está disminuyendo. Pero en lugar de excluir el tema, el Congreso debería reconocer la oportunidad de fortalecer nuestra seguridad nacional interna y actuar sobre las políticas de inmigración progresistas antes de finalizar el año.

Como veterano de infantería de Marina que orgullosamente sirvió al país en ambas guerras, la de Irak y Afganistán, hago un llamado a la Cámara de Representantes para actuar y aprobar una reforma migratoria integral con camino a la ciudadanía.

Combatir en dos guerras tomó valor, y me siento orgulloso al ver que los líderes de ambos partidos en Washington reconocen que para asegurar nuestras fronteras son necesarias reformas a nuestro quebrantado sistema de inmigración .

Como veterano, creo en un Estados Unidos sólido y seguro. Y es por eso qué he peleado en dos guerras y el por qué la reforma migratoria debe centrarse en la seguridad de todas nuestras fronteras, incluyendo aeropuertos y puertos marítimos, que han sido ignorados por el debate sobre inmigración. Sobre todo, deben existir reformas que puedan ser implementadas en todo el país: la seguridad no debe centrarse solo en el suroeste, si no en todos los puntos de entrada a los Estados Unidos.

Pero más allá de la seguridad fronteriza, son necesarias reformas que incluyan un camino a la ciudadanía siendo vitales para nuestra fuerza económica y la seguridad nacional.

Al crecer como niño de una madre indocumentada, viví con el miedo de que algún día mi madre podría ser deportada, arruinándose así mi vida. Recuerdo como mi madre se escondía y entraba en pánico cada vez que veía pasar un auto de policía. Así transcurrió mi infancia —rezando todos los días para no ser separado de mi madre.

Mis experiencias personales no son únicas. Millones de trabajadores indocumentados son considerados como una amenaza que desperdicia los recursos críticos de las autoridades policiales. Una reforma migratoria con sentido común debería centrar sus esfuerzos de aplicación de la ley solo para aquellos que representan una verdadera amenaza para la seguridad pública o la seguridad nacional.

Igualmente importante, limitar a los inmigrantes indocumentados a que trabajan en la economía subalterna, impide a nuestro país la oportunidad de obtener el máximo provecho de sus talentos, contribuciones y motivación para el éxito —ya sea ingenieros con conocimientos en las nuevas tecnologías, trabajadores que pueden construir nuestra infraestructura, o líderes aspirantes a servir a nuestro país en las Fuerzas Armadas.

Nuestro sistema de inmigración debe permitir a las familias estadounidenses el fortalecimiento y la seguridad. Al ofrecerles un camino a la ciudadanía a los inmigrantes indocumentados que están viviendo en nuestro país, se les presenta la oportunidad para salir de las sombras y participar más activamente en la vida americana—incluyendo el servicio militar.

Una vez que obtuve la mayoría de edad, en agradecimiento a esta gran nación y para mantener a salvo al país; lo único que quise hacer fue incorporarme a la Infantería de Marina. Permitamos a otros la oportunidad de hacer lo mismo.

El Congreso debe actuar y aprobar una reforma migratoria con sentido común y con una vía a la ciudadanía para los inmigrantes indocumentados que llegaron a este país en busca de una mejor vida para sí mismos y sus familias. Escúchelo de un infante de Marina —e hijo de un inmigrante que vivía con temor: es hora de asegurar los puntos de entrada a nuestra nación y garantizar un nación segura.