Recuerdan enfermos mentales fallecidos

Latinos aún enfrentan estigma por enfermedades mentales

Pacientes sueltan globos al aire durante una ceremonia de recordación en el Metropolitan State Hospital de Norwalk.
Pacientes sueltan globos al aire durante una ceremonia de recordación en el Metropolitan State Hospital de Norwalk.
Foto: LA Opinion). Ciro Cesar

En un lapso de 10 años, Christine Miranda estuvo internada en el centro psiquiátrico Metropolitan State Hospital, alrededor de ocho ocasiones.

Con un diagnóstico de esquizofrenia, Christine temía permanecer hospitalizada por el resto de su vida y ser parte de las estadísticas de personas que anualmente mueren o se suicidan en estas instituciones públicas.

“Yo estuve hospitalizada una y otra vez, hasta que encontré la fuerza que da la fe… ahora tengo una certificación en intervención de drogas y consejería en salud mental y me estoy preparando para entrar a un programa de maestría”, dijo Christine.

Decenas de pacientes y familiares de personas con enfermedades mentales se reunieron esta semana en Metropolitan State Hospital para recordar a las 45 mil que murieron entre 1880 y 1960 en los hospitales psiquiátricos estatales y que fueron enterrados en fosas comunes, algunos sin ser identificados.

Una joven internada actualmente dijo que aunque los entierros en las fosas comunes ya son cosa del pasado, muchos jóvenes como ella siguen muriendo en los hospitales para enfermos mentales. Agregó que ella misma ha intentado suicidarse.

“He visto como amigos han muerto… yo he tenido dos experiencias en las que casi me he muerto”, dijo la joven que se mueve constantemente de un lado a un otro, sin poder controlar sus músculos.

Senobia Pichardo, madre de Luis, un joven que también estuvo hospitalizado por más de un año y medio, y quien tiene un diagnostico de esquizofrenia, dijo que los latinos enfrentan estigmas con respecto a enfermedades mentales. En el caso de Luis, cuando ella buscó ayuda, todos le decían que seguramente él estaba usando drogas.

“Sin conocerlo y sin tomarse el tiempo de hablar me decían que buscara un centro de rehabilitación de drogas… Hay un estigma hacia los jóvenes latinos, todos pensaban que por ser latino y actuar diferente era pandillero o drogadicto”, dijo Senobia.

La madre se dedicó a estudiar qué le sucedía a su hijo y cómo lo podía ayudar. Ahora ella es una consejera de la organización Disability Rights California y se encarga de educar a familias latinas sobre los derechos que tienen sus seres queridos que sufren de enfermedades mentales.

“Yo estoy aquí para ayudar a mi hijo”, respondió al preguntarle si teme que su hijo sea hospitalizado y termine siendo parte de las estadísticas de las personas que mueren internados.

Luis ahora estudia diseño gráfico y animación en un colegio comunitario.

Las familias que requieran ayuda pueden llamar a Senobia al 213-213-8181.