La reforma del Senado es válida

La salida de otros dos integrantes republicanos del grupo bipartidista de congresistas que está elaborando una reforma migratoria en la Cámara Baja elimina la posibilidad de obtener un proyecto que goce de un amplio respaldo.

Esto quiere decir que no se elaborará una medida integral similar a la del Senado, con su refuerzo fronterizo y camino a la ciudadanía. Una propuesta negociada que cuenta con el respaldo de una gran mayoría de los estadounidenses, según lo muestran las encuestas de opinión.

Las explicaciones dadas por los congresistas John Carter y Sam Johnson por su retiro del grupo es de que el presidente Obama no respeta las leyes y de que no vale la pena trabajar en un acuerdo para la reforma. También atacan al mandatario para justificar la incapacidad de los legisladores de lograr algo positivo. Una estrategia que refleja la filosofía de acción de uno de los congresos más ineptos de los últimos tiempos.

Es cierto que el liderazgo republicano de la Cámara Baja ha permitido un enfoque parcial en la reforma de manera que pueda hacer énfasis en la seguridad y dejar de lado una legalización con camino a la ciudadanía.

Esta en su derecho de hacerlo. Pero le hace un pobre favor a los estadounidenses al limitar las opciones de la reforma de inmigración.

Ahora que realmente no habrá un paquete bipartidista propio de la Cámara Baja, es razonable que se permita una votación en el pleno sobre la medida del Senado junto a las otras propuestas de inmigración que posiblemente sean presentadas en octubre.

Los estadounidenses se merecen acciones concretas como esta, en vez de palabras vacías de quienes dicen representar al pueblo, pero lo tratan como si fuera un niño. Le esconden las opciones a los problemas y les quieren dar su propia medicina ideológica que no cura nada.

Si la Cámara de Representantes se jacta de representar a los estadounidenses, y sus opiniones, entonces debe respetarlos permitiendo un voto limpio de la reforma aprobada por el Senado. No hacerlo es una actitud tan hipócrita como temerosa de la voluntad mayoritaria.