Son la neta del espacio

Alfonso Cuarón y su hijo Jonás impresionan al mundo con su nueva película 'Gravity'

Son la neta del espacio
Jonás (der.) y Alfonso Cuarón escribieron el guión de la película 'Gravity', que es protagonizada por los actores Sandra Bullock y George Clooney (en foto de abajo).
Foto: Fotos: EFE y Warner Bros.

Alberto RamírezAgencia Reforma

MONTERREY, México.— En estos días en los que el orgullo nacional está herido gracias a ámbitos como el político y deportivo, el cine nos presenta un dúo mexicano que ha dejado boquiabierto al mundo entero: Alfonso y Jonás Cuarón.

Padre e hijo coescribieron el guión de Gravity (Gravedad), película que fue aclamada por el público y los críticos tras su presentación en los Festivales de Venecia y Toronto. El primero también es el encargado de dirigirla.

Técnicamente impecable, sonora y visualmente impactante y con un viaje que genera diversas emociones de principio a fin, incluyendo la secuencia inicial con poco más de 15 minutos sin cortes, la cinta es una verdadera experiencia cinematográfica.

Pero ninguno de los dos se detuvo a pensar si sería algo factible o no, sino que en el camino fueron descifrando la forma para hacer realidad lo que nació en sus mentes.

“Tienes algo que expresar y sólo buscas la manera de hacerlo. A veces es complicado y a veces es fácil. Alguien me preguntó si ésta era la película con más retos y dificultades que he hecho, y la respuesta es no, sólo ha sido la más larga porque cada película tiene su propio conjunto de retos y dificultades”, reconoce Alfonso en conferencia de prensa en Los Ángeles.

“Creo que una de las bendiciones, al menos durante el proceso de escritura, es que nunca nos detuvimos a pensar qué tan difícil sería hacerlo”, complementa Jonás. “Sólo escribes lo que quieres ver en la pantalla”.

Descubramos el nacimiento de este ambicioso proyecto protagonizado por Sandra Bullock y George Clooney que llega a las pantallas de Estados Unidos el 4 de octubre y a las mexicanas el 18 de mismo mes.

Aprendizaje mutuo

A pesar de las diferencias de edad y experiencia, Gravity fue un proceso de aprendizaje para ambas generaciones de la familia Cuarón. Alfonso, de 51 años, tiene un largo historial en Hollywood. Ha dirigido siete largometrajes en total, en cinco de los cuales también ha escrito el guión.

Jonás, nacido en 1981, dirigió, escribió y produjo, entre otras cosas, su primera película, Año Uña, en el 2007.

“Para mí fue una gran experiencia que empezó muchos años atrás. Creo que crecí junto a él [su papá, Alfonso] haciendo películas, ‘vendiéndome’ sus guiones. En vez de contarme cuentos para dormir, me ‘vendía’ sus guiones”, confiesa Jonás desatando las risas de la prensa internacional. “[En Gravity] el proceso fue un gran aprendizaje al ver cómo las palabras se convirtieron en imágenes”.

Pero aún con todo su currículum, Alfonso no duda en reconocer que aprendió mucho de su hijo, pues reconoce que Jonás es uno de los grandes responsables de lo que se ve en pantalla.

“Para mí fue trabajar con un guionista muy cool, y, de hecho, Gravity tiene la energía que no está en mis otras películas, es algo que él aportó”, acepta Alfonso. “Fue muy claro con el concepto de hacerla tensa y mantenerlo toda la película… Entre más creces, crees tener cosas más importantes que decir y te vuelves muy serio al abordarlas, y él me seguía diciendo: ‘no, tenemos que hacerla divertida’. Y eso hizo que reconectara con mi amor por el cine”.

Moldeando la idea

La cinta se centra en dos astronautas, la doctora Ryan Stone (Bullock) en su primera misión espacial y el veterano astronauta Matt Kowalski (Clooney) en su última, quienes quedan a la deriva tras un accidente. Aunque el guión fue escrito en conjunto, Alfonso da el crédito a su hijo de poner la idea inicial sobre la mesa.

“A Jonás se le ocurrió esta noción de hacer una película que fuera una montaña rusa, como él la llama, una película en la que estás al borde de tu asiento desde el inicio, con mucho suspenso, tensión en todo momento y, al mismo tiempo, no es más que una proyección de un viaje profundo y emocional en la que habría otras cosas expresadas a través de metáforas visuales”, explica Alfonso.

“El intento final era hacer algo que fuera catártico, algo con lo que la audiencia pudiera conectar y expresar su propia experiencia emocional en el viaje”.

Para Jonás, el espacio se fue convirtiendo en el lugar ideal para lograr el objetivo. “Se volvió una gran metáfora, en ese punto, cuando empezamos a hablar de los temas que queríamos abordar como la adversidad, que es uno de los principales, ubicarla en el espacio parecía perfecto”, complementa el Cuarón más joven. “Cuando empezamos a plantear posibles escenarios, imaginamos la escena de un astronauta flotando y dando vueltas en el espacio que, no sólo se convirtió en una gran metáfora de la adversidad, sino también del vacío existencial del personaje”.

Y de ahí, irónicamente, la adversidad no sólo se convirtió en tema, sino en una ‘herramienta’ para hacerla realidad.

El ilusionista

¿Cómo recrear de la manera más realista posible la experiencia espacial sin, evidentemente, ir al espacio? Ése fue el gran reto con el que Alfonso se enfrentó todo el tiempo como director de la película. Con la ayuda de Emmanuel “El Chivo” Lubezki, director de fotografía, y Tim Webber, supervisor de efectos especiales, Gravity se convirtió en una mezcla de acción en vivo, animación e imágenes generadas por computadora, apoyada por varios novedosos sistemas para emular la gravedad cero con los actores y un cubo hueco con cientos de pequeñas luces LED para conseguir la iluminación apropiada, entre otras características técnicas.

Al cuestionarlo si habrá un documental detrás de cámara, el director asegura que no es el momento porque, poniéndose en los zapatos de la audiencia, ama la experiencia de ir al cine y vivirla sin que le quiten parte de la ilusión.

“Es como cuando vas a ver un acto de magia en el que sabes que es un acto, la gente no flota —o quizá algunos sí—, es sólo la poesía del concepto, la idea, porque los grandes ilusionistas no sólo flotan, te cuentan una historia, lo hacen de forma poética. Lo último que quisiera saber es cómo lo hicieron”, afirma.

“Más adelante, creo que es nuestra responsabilidad como cineastas con otros cineastas el compartir el conocimiento, eso es algo que sí me gusta y estoy totalmente dispuesto a hacer. Cualquier productor o cineasta te llama para preguntarte cómo lo haces, sueltas la sopa por completo, quieres hacerlo porque es así como evoluciona el conocimiento.

“Aunque debo decir que no importa qué tanto profundices en un documental, hasta para mí es muy abstracto como para entender, necesitas genios como Tim Webber. Podrías entender lo básico, pero profundizar es muy difícil, yo ni siquiera entiendo cómo lo hicimos”.

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Jonás Cuarón

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