La Placita Olvera enfrenta crisis económica

Menos promoción y trámites engorrosos crean éxodo de clientes del icónico lugar, que durante años fue un centro de atracción hispana
La Placita Olvera enfrenta crisis económica
Martha Vásquez, como otros comerciantes, se queja de una baja en las ventas debido a los recortes en promoción.
Foto: La Opinión - Ciro César

Primero se fueron los festivales que los clubes mexicanos realizaban en su quiosco; ahora —sin el apoyo económico del Gobierno de Los Ángeles— los comerciantes de la Placita Olvera tratan de que no ocurra lo mismo con las fiestas tradicionales que por décadas han dado brillo al lugar.

Sin el colorido de las celebraciones del Día de los Muertos, la Virgen de Guadalupe, Las Posadas, el festejo por la Virgen de la Candelaria o la bendición de los animales, los locatarios temen que su clientela se vaya a otras plazas de la región que ya les han quitado eventos culturales.

“Está en peligro toda esta tradición que es importante para la Placita”, advierte Vivien Bonzo, dueña del restaurante Las Golondrinas y quien dirige los esfuerzos para mantener vivas las fiestas que inició su abuela. Lo hace pidiendo donaciones a través de Internet (ayer habían recolectado casi $12 mil) porque la Ciudad recortó el fondo de $50 mil que cada año entregaba para este propósito.

En la Calle Olvera no sienten lo duro, sino lo tupido. Hace poco les subieron el alquiler, las ventas siguen bajas, el único lote de parqueo (propiedad del municipio) cobra hasta $15 en eventos especiales, no hay publicidad y la prosperidad del centro angelino no llega al sitio donde nació esta ciudad.

Pese a que en la última década se han generado 93 mil empleos e invertido $15,700 millones en esa zona, en el Centro Cívico, donde se ubica la Placita, sigue pesando la crisis.

“Queremos revitalización en todo el centro de Los Ángeles”, dijo Sara Hernández, asistente de la oficina del concejal José Huízar, que ha pedido al municipio un plan para ajustar sus regulaciones y no impedir la llegada de nuevos negocios a El Pueblo de Los Ángeles, el nombre oficial de la Placita.

Eso se complica, resalta Martha Vásquez, quien administra la tienda de trajes típicos y arte Olverita’s Village desde hace 35 años, cuando no hay siquiera dinero para las fiestas que atraían visitantes.

Vásquez, quien calcula que su clientela bajó un 50% desde 2007, reconoce que existe la opción de buscar patrocinadores para cubrir los gastos de los eventos, pero precisa que el temor es perder su esencia.

“No tener estas fiestas nos afectaría porque son el alma de la Calle Olvera, cuando piensas en celebrar El Grito, Las Posadas, automáticamente piensas en La Placita”, señaló la originaria de Tijuana.

Christopher Espinosa, gerente general de El Pueblo, en la reunión de un comité del Cabildo, resaltó que parte de su esfuerzo para atraer clientes a la Placita incluye rehabilitar sus museos y conectarla por medio de vías “amigables” para peatones.

En los últimos años, dirigentes de clubes mexicanos se han quejado por los trámites engorrosos para realizar sus festivales en el lugar, por eso se han ido a un sitio más flexible, Plaza México de Lynwood. “La Placita Olvera sigue representando ese ícono histórico, pero entiendo que los procesos son un tanto difíciles”, comenta Mario Cárdenas, director de Plaza México, que este año organiza más de 20 eventos.

Ahí se realizan dos o tres enlaces de canales hispanos de televisión cada la semana. En la explanada de la Placita Olvera, en contraste, después de varios días de ausencia han regresado las cámaras para grabar capítulos de “Caso Cerrado” de Telemundo.

Lo único que esperan en el restaurante Las Golondrinas, donde las ventas cayeron un 30%, es que haya más promoción para la Placita, ya sea a través de la televisión o celebraciones mexicanas. “Las fiestas ayudan a que los comerciantes tengan ventas, porque llegan clientes”, reitera Bonzo.