Andanada de reclamos

La comunidad le exige al Sheriff una explicación por la muerte de un joven
Andanada de reclamos
Familia y vecinos de Carlos Oliva, muerto a tiros en City Terrace, quieren saber la verdad sobre lo que pasó con los agentes del Sheriff.
Foto: La Opinión - Ciro César

Una comunidad enardecida por la muerte de Carlos Oliva, baleado por un alguacil en el Este de Los Ángeles, reclamó al Departamento del Sheriff la impunidad con la actúan sus agentes.

Oliva, de 23 años de edad, fue muerto el pasado 10 de septiembre de siete balazos que le disparó el agente Anthony Forlano, quien había sido retirado del patrullaje callejero por los seis tiroteos en los que ya había participado en su carrera, según consta en un reporte de la Oficina de Revisión Independiente (OIR) del condado.

En tres de esos tiroteos, el alguacil Forlano, con 18 años en la corporación, disparó en contra de personas desarmadas.

En lo que va del año los agentes del Sheriff han estado involucrados en 26 tiroteos (con saldo de 15 muertos y 11 sobrevivientes).

Durante una reunión comunitaria en City Terrace Park la tarde noche del jueves, el jefe del Sheriff en ese sector, James Wolak, recibió una sarta de reclamos por el actuar de sus agentes.

Pero el capitán Wolak alteró más los ánimos de los residentes al mencionar que está orgulloso de sus agentes.

“Ya es tiempo de sacar las manzanas podridas”, le recriminó la señora María Morales, residente de City Terrace desde 1995, quien consideró que el Sheriff está mandando un mensaje equivocado a la comunidad que genera más desconfianza.

“Yo conocí al niño Carlos y no es justo lo que le hicieron”, le comentó en su cara la señora Morales al capitán Wolak. “Los jóvenes les tienen miedo a ustedes, huyen de ustedes, porque no les tienen confianza”.

El capitán Wolak explicó que alrededor de la 1:30 de la mañana del 10 de septiembre atendieron una llamada de emergencia que reportaba a una mujer gritando y que posteriormente, cuando un señor les informaba de un joven en una patineta que tenía una pistola, escucharon un disparo cerca de la primaria Kennedy.

Casi en la intersección de la avenida Harvard y calle Almanza, los patrulleros se toparon con el joven de la patineta, indicó Wolak, quien no hizo caso a los alguaciles de detenerse, pero lograron interceptarlo, empezaron a forcejear y fue entonces que uno de los oficiales sintió el arma que el joven llevaba en su bolsillo.

“El oficial se retiró al sentir el arma y el individuo sacó su arma y fue cuando se registró el tiroteo”, dijo Wolak. “Cuando yo llegué vi la pistola en la escena, no era un celular, era una pistola”.

La versión del jefe policíaco dejó más molesta a la comunidad que no le creyó y provocó más dudas.

“¿Si lo tenían de frente, por qué los balazos fueron por la espalda? ¿Por qué le dispararon siete veces?”, cuestionó una muchacha.

El capitán Wolak sólo respondió que ellos están entrenados para detener una amenaza.

Testigos han asegurado que a Oliva lo golpearon durante el forcejeo y en un momento de distracción el joven intentó huir y fue cuando le dispararon por la espalda.

La andanada de reclamos continuó contra el Departamento del Sheriff porque los residentes de City Terrace y sus amigos aseguraron que el joven no tenía ningún arma.

“Mataron a un buen niño”, dijo una mujer asiática en medio del llanto.

Olga Sola, madre de Carlos Oliva, también cuestionó el por qué no le permitieron ver el cuerpo de su hijo ni la supuesta evidencia que tienen.

“Mi hijo no era ningún pandillero, trabajaba como guardia de seguridad de una iglesia y esa noche había estado ensayando guitarra con otro amigo, porque tocan en el grupo de la iglesia y ya se dirigía a la casa”, contó la mamá. “Él me había dicho que tenía miedo de los policías, porque tenía pendiente un ‘ticket’ de tráfico y lo podían arrestar”.

El abogado Luis Carrillo tomó el caso y aseguró que cuenta con testigos y videos que acabarán con la versión del Sheriff.