Una conversación histórica

Una conversación telefónica de 15 minutos es histórica cuando rompe el hielo de más de 30 años, después de una larga y conflictiva relación como la de Estados Unidos e Irán.

La repercusión del diálogo entre los presidentes Barack Obama y Hassan Rouhaní ha sido tan dispar como anticipada. En ambas naciones hay quienes alaban la acción como una jugada maestra, a la altura de la apertura de Richard Nixon a China, o como un gesto tan traicionero —o inocente— como es un diálogo con el “gran satanás”.

No es para menos. La historia de estas dos naciones tiene profundas heridas que requieren ser superadas para reiniciar un diálogo.

Por eso, el reciente contacto entre ambos mandatarios debe ser visto a través del prisma de la historia bilateral. Irán tiene muchos motivos para desconfiar de Estados Unidos y los jefes religiosos, o mullas que tienen la última palabra en el régimen, también son responsables de que Irán sea un paria internacional. Especialmente después de la gestión delirante ex presidente Mahmoud Ahmadinejad.

Rouhaní es un moderado dentro del panorama político iraní, votado por un pueblo deseoso de apertura, golpeado por la crisis económica causada por las sanciones globales. El nuevo mandatario, desde el primer momento mostró un discurso más amigable como para buscar una nueva relación con Estados Unidos.

Una mejoría en la relación bilateral también preocupa a muchos amigos de Washington en la región, desde Arabia Saudita a Israel. Es importante que el acercamiento no signifique un relajamiento de la política actual opuesta a un Irán nuclear.

Cuán histórica fue esa conversación telefónica se sabrá con el tiempo, por sus resultados. Lo cierto es que el dialogo directo ayuda a la comprensión y, en términos diplomáticos, eso es bueno, incluso entre enemigos.