Es más que una licencia

Hoy por la mañana el gobernador Jerry Brown, acompañado del concejal Gil Cedillo, firmará una ley que permitiría a más de dos millones de inmigrantes indocumentados en California obtener su licencia de manejo. Sin embargo, la disposición entrará en vigor en enero del 2015. Y aunque se ve lejano el día, esto es un avance para ayudar a los indocumentados a transitar sin que en algún momento les sea confiscado su auto.

Con la firma de esta ley se terminan 16 años de lucha legislativa de Cedillo por entregar licencias de manejo a los indocumentados. Expedir esta ley en el entorno de la discusión de la llamada Orden Especial 7 pone de manifiesto la lucha de poderes que hay en torno a la cuestión migratoria.

Hace dos días, la Procuraduría Municipal de Los Ángeles apeló en un tribunal del Estado de California una fallo judicial que echó por tierra la Orden Especial 7 de la Policía angelina (LAPD) que durante 17 meses permitió a los indocumentados manejar sin temor a perder sus autos por 30 días.

Dicha apelación se debe a que el viernes pasado, el LAPD canceló la Orden Especial 7.

Esta norma fue establecida en febrero de 2012 por el jefe de la policía Charles Beck, para que los automovilistas que no tuvieran licencia no esperaran por 30 días de almacenamiento y tuvieran que desembolsar $1,500 dólares para recuperar su vehículo cuando fuera confiscado por los oficiales. Para ello, los automovilistas sin licencia deberían presentar su seguro, el registro del vehículo y no tener ningún antecedente penal.

Y mientras llega el 2015 para usar las nuevas licencias podemos decir que Beck, como jefe de la policía de la ciudad, hizo lo moralmente correcto al emitir la orden pero es evidente que solo una acción legislativa puede evitar la confiscación de autos a los indocumentados que circulan sin su licencia de manejo.