Hipocresía con la migración

Los republicanos de la Cámara Baja hoy se rasgan las vestiduras protestando porque la Casa Blanca no quiere negociar con ellos sus exigencias para aprobar un presupuesto. Es irónico que hoy estén recibiendo el mismo trato que ellos otorgan a sus colegas demócratas en la reforma migratoria.

Claro, hay una diferencia entre los dos casos. En la negociación del presupuesto los congresistas quieren obtener un trato tan excepcional como lo es su exigencia de eliminar la ley de salud que nada tiene que ver en el plan de gastos.

En cuanto a la reforma migratoria, la bancada mayoritaria se ha resistido a cualquier negociación seria con los demócratas. El presidente de la Cámara Baja ha dicho que los únicos proyectos migratorios que serán votados en el pleno son los que tengan el respaldo de la mayoría de los republicanos. O sea medidas específicas que se han elaborado en comités que ignoraron deliberadamente los aportes demócratas.

Ahora la bancada demócrata de la Cámara Baja respalda un proyecto de reforma de inmigración similar a la aprobada por el Senado. Es una medida que merece una seria consideración, pero ha sido recibida con rechazo y con una negativa rotunda por parte del liderazgo republicano.

En este caso, los mismos que protestan la actitud de la Casa Blanca repiten la medicina, con la diferencia que el Congreso sí es el sitio para negociar leyes, a diferencia de la extensión del presupuesto.

El nivel de hipocresía de este Congreso supera todo los niveles conocidos y eso es decir mucho. Pero la contradicción de exigir por un lado, lo que se niega por el otro es muy clara.

Por eso la Cámara Baja tiene la peor popularidad que todos sus antecesores y sus resultados como cuerpo legislativo son pésimos.