‘Sí se pudo’

Gobernador Brown firma la ley AB60 que otorgará licencias para indocumentados
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‘Sí se pudo’
El Gobernador Jerry Brown durante el evento en la Alcaldía de Los Ángeles, rodeado por activistas y autoridades locales.
Foto: Suministrada

Con su rúbrica en la ley AB60, el gobernador Jerry Brown fijó ayer un plazo final al sufrimiento de 1.4 millones de indocumentados que a diario manejan sin licencia en California y lanzó este mensaje a un Gobierno federal paralizado: ya es tiempo de aprobar una reforma migratoria.

“¡Hoy las licencias! ¡Mañana la reforma!”, coreaban ayer decenas de inmigrantes congregados en el jardín de la Alcaldía de Los Ángeles para atestiguar uno de dos actos (el otro se realizó en Fresno) en que Brown aprobó la legislación que otorgará licencias de conducir a los ‘sin papeles’.

“Esto es solo el primer paso, cuando millones de personas sin documentos manejen legalmente y con respeto en California, el resto del país tomará nota que ya no están en las sombras”, dijo el gobernador poco antes de firmar la AB60, producto de una lucha de dos décadas. “Washington, escucha, nosotros, la gente de California, hemos redefinido lo que es ser estadounidense”, añadió.

Su discurso fue el preámbulo del histórico momento que marcó el principio del fin de la pesadilla: tener que infringir la ley para hacer algo tan básico como manejar para ir al trabajo, la escuela o el hospital.

Todo empezó con un gobernador, Pete Wilson, que en 1993 firmó la ley que pedía prueba de residencia legal para obtener el documento, y acabó con otro, Brown, gritando ayer “¡sí, se pudo!”.

El acto, en el que enarbolaron las palabras “libertad”, “igualdad” y “justicia”, fue comparado con otros acontecimientos cruciales para este país, como el fin de la segregación o la lucha por el voto femenino.

“Hoy es un gran día para Los Ángeles, California y esperamos sea una inspiración para este gran país”, expresó el alcalde Eric Garcetti, cuyo abuelo fue indocumentado. “Cuando reabra el gobierno federal esperamos que finalmente tomen con seriedad una reforma migratoria comprensiva”, dijo.

Con la venia de Brown, California se une a otros 10 estados del país que extienden el documento a personas sin estatus migratorio, aunque marcadas con alguna letra o inscripción. A principios de este año sólo tres entidades (Washington, Utah y Nuevo México) lo concedían, pero después se unieron Oregón, Nevada, Colorado, Illinois, Vermont, Connecticut y Maryland.

Activistas confían en que más entidades sigan estos pasos. “California necesitaba una victoria como ésta porque lo que pasa aquí tiene un impacto a nivel nacional, sobre todo en medio de tanta desesperanza”, mencionó Ricardo Moreno, del grupo religioso Pan Para el Mundo.

“Lo que sigue es continuar peleando por la integración completa del migrante”, expresó Angélica Salas, directora de la Coalición Pro Derecho de los Inmigrantes de Los Ángeles (CHIRLA).

A decir de la líder sindical María Elena Durazo, la victoria por la AB 60 envía un mensaje a los grupos conservadores, particularmente al Partido Republicano, recordando la era en que este impulsó la Proposición 187, que intentó dejar de proveer atención médica, educación pública y otros servicios sociales a los indocumentados en la década de 1990. “La lección es que cuando los anti-latinos, los antiinmigrantes lo usen para ganar elecciones eventualmente no les funcionará”, señaló.

En la ratificación de la AB 60 estuvieron los hombres que la diseñaron e impulsaron incansablemente: el activista Nativo López y el concejal Gil Cedillo. A este último le dieron la mayor parte del crédito y ese apodo que lo ha acompañado en su carrera política se convirtió en otro, “un histórico One Bill Gil“.

“Esta es una lucha por el sueño americano, por los migrantes que quieren vivir con dignidad y respeto”, comentó el edil angelino.

Otro testigo del histórico acto fue el jefe de la Policía de Los Ángeles (LAPD), Charles Beck, quien —por una orden judicial— canceló a regañadientes una norma que dejó de decomisar por 30 días los coches de los conductores sin licencia. “Es un día de orgullo para California”, manifestó Beck. “Esta ley es para hacer más seguras las calles del estado […] esto es un tremendo paso”, concluyó.

Lo irónico: en cuanto Brown tomó la pluma, una avalancha de personas cubrió una imagen por años esperada.