El GOP y la crisis federal

La idea de un Gobierno federal cerrado no es desagradable para un significativo bloque republicano que cree firmemente en la famosa expresión de Ronald Reagan de que “el Gobierno es el problema”.

Por eso, la Cámara Baja pensó que valía la pena arriesgar un cierre federal a cambio de eliminar el Obamacare. Y, ante la falta de una respuesta esperada por parte del Senado y la Casa Blanca, comenzó a pasar leyes de financiamiento de áreas específicas del Gobierno.

De alguna manera este es un sueño conservador hecho realidad, el poder financiar exclusivamente las funciones del Gobierno federal que consideran importantes y dejar sin dinero a otros. No pudieron hacer esto con el Obamacare, pero sí pueden hacerlo con algunos programas sociales que son de su desagrado.

De ahí el empecinamiento del liderazgo republicano de no querer aprobar una extensión temporal de presupuesto sin extraer concesiones del presidente Obama. Ahora el tema está cambiando y del Obamacare se está pasando a exigencias mayores a medida que se acerca el plazo para elevar la deuda.

La historia de Estados Unidos está marcada por un sentimiento antigubernamental y de una antipatía hacia Washington que no esta exenta de contradicciones, como la expresión de querer al Gobierno fuera de sus vidas, pero que no les toquen el cheque del Seguro Social. Esta desconexión la ha aprovechado exitosamente el Tea Party para elevar su influencia en la Cámara Baja.

Un ejemplo de la tradición antigubernamental republicana es la fuerte oposición que mantuvieron ante la creación de los programas de Seguro Social y Medicare. La retórica incendiaria de hoy hacia Obamacare es la misma que se lanzó hace muchos años atrás hacia estos exitosos programas sociales.

Reagan es el ídolo conservador a emular, sin embargo, con toda su retórica nunca tuvo un cierre de Gobierno y hasta aumentó impuestos numerosas veces. Sería bueno que los radicales de hoy en la Cámara Baja reconocieran que el discurso político es distinto a gobernar y que fueron electos para ir a Washington a administrar el Gobierno federal y no para destruirlo.