Víctima de una guerra

Guatemalteco sobrevivió la masacre de Dos Erres en su país

Víctima de una guerra
Oscar Castañeda, sobreviviente de la masacre de Dos Erres, ocurrida durante la guerra civil en Guatemala.
Foto: La Opinión - Aurelia Ventura

La guerra civil que asoló Guatemala por treinta años no solo dejó muertos y desaparecidos sino también niños que terminaron criados por otras familias, como fue el caso de Oscar Castañeda.

Hasta hace dos años, Castañeda pensó que era huérfano de padre, pero descubrió que éste aún vivía y también ignoraba de su existencia.

El hombre de 34 años, tenía solo tres cuando un grupo de soldados llegó a su aldea, una mañana a comienzos de diciembre de 1982, en busca de armas robadas por guerrilleros unos días antes. Después de una búsqueda infructuosa, asesinaron a los residentes del lugar, a la mayoría de los cuales lanzaron al pozo del pueblo.

Más de 150 hombres, mujeres y niños murieron ese día y solo sobrevivieron Castañeda y un niño de 5 años, Ramiro Cristales. En esa masacre participó Jorge Sosa Orantes, quien hace pocos días fue encontrado culpable de mentir al gobierno estadounidense para obtener su ciudadanía al omitir ese hecho en su pasado.

Ambos niños fueron adoptados por soldados que habían participado en la matanza. Los militaron los llevaron a vivir con sus familias. Oscar Ramírez se hizo cargo de Castañeda mientras que Santos López Alonzo se llevó a Ramiro.

Ramírez registró al niño con el nombre de Oscar Alfredo Ramírez Castañeda, llevándolo luego a vivir con su familia, sin revelar el origen del niño. Sin embargo, murió ocho meses después y el niño creció creyendo que vivía con la familia de su padre. Su vida con ellos, destaca, “fue normal, como la de cualquier otro niño”.

La investigación de la masacre logró determinar el paradero de ambos niños, casi tres décadas después del hecho. Cuando se supo de la existencia de ambos, se pensó al principio que podrían ser hermanos. Sin embargo, las pruebas de ADN tomadas a Castañeda descartaron su parentesco con Ramiro. Esto ayudó a encontrar a su padre biológico, Tranquilino Castañeda.

“Es algo inexplicable… es algo que no podría explicar”, dijo Castañeda a La Opinión, refiriéndose a lo que sintió cuando se enteró que Tranquilino Castañeda era su verdadero padre. Él logró sobrevivir por no encontrarse en el pueblo el día que ocurrió la masacre. Castañeda también resaltó que “es triste saber que tienes una familia y no has tenido la oportunidad de conocerla”. Su madre, dos hermanos y seis hermanas estuvieron entre los habitantes del pueblo que murieron ese día.