Editorial: La planta de San Onofre

El cierre de la estación de generación nuclear de San Onofre es el producto de malas decisiones tomadas por Southern California Edison Co. Lo correcto es que la empresa asuma el costo de sus acciones en vez de querer pasarlos a los usuarios.

Los problemas de Edison comenzaron con la pérdida de agua radioactiva en la planta por problemas con los generadores fabricados por Mitsubishi Nuclear Systems. En la actualidad hay una demanda judicial entre ambas para ver quién se hace cargo del costo del cierre.

Pero eso no es todo. Edison está en plena campaña para convencer a sus usuarios de que ellos también deben hacerse cargo, a través de sus cuentas, de los costos del cierre —estimado entre los miles de millones de dólares.

Ya es normal en el sector privado la idea de distribuir entre los clientes el precio de las malas decisiones y guardarse las ganancias —sin bajar el precio del servicio— cuando son muy redituables. Pero este es un servicio público con un ente regulatorio, la Comisión estatal de Utilidades Públicas (PUC), para impedir prácticas abusivas hacia los consumidores.

Por eso, lo correcto es que Edison —y sus accionistas— se hagan cargo del precio de sus errores.

Es normal que el usuario pague costos razonables de electricidad y de las grandes inversiones de infraestructura, pero no de sus fracasos. Los usuarios no son responsables de decisiones que ellos no tomaron ni de electricidad que nunca consumieron.

A fin de este mes esperamos que PUC ratifique el que Edison no pueda pasar a los usuarios los costos del cierre de San Onofre; al mismo tiempo que se investigue como se llegó a esta situación que perjudica la cantidad de electricidad disponible para los californianos.