Ni español, ni inglés: Zapoteco

Los migrantes indígenas que no hablan el idioma enfrentan trabas e incomprensión
Ni español, ni inglés: Zapoteco
Casiano Tamayo llegó a los Estados Unidos de su natal Yucatán, sin hablar inglés ni español.
Foto: La Opinión - Ciro César

“Dixha Xhon Dixha Ban” (Traducción del Zapoteco: Palabra zapoteco, palabra viva)

Así como para tantas personas se trata de una frase incomprensible en lengua Zapoteca, las frases en español son incomprensibles para las comunidades indígenas migrantes que a diario enfrentan problemas por esta falta de comunicación.

Casiano Tamayo, oriundo de Yucatán, no sabía hablar inglés ni español al llegar a Los Ángeles cuando tenía 27 años. Un día, mientras manejaba, un agente detuvo su auto y por no entender el idioma, lo sacaron del vehículo y lo esposaron, aunque después salió libre.

Al llegar de Sebastián del Monte, Oaxaca a Fresno, California, Fidelina Espinoza apenas se podía comunicar. En México, ella había logrado aprender algunas palabras en español, cuando viajaba dentro del país trabajando en el campo y en la escuela, a la que pudo asistir hasta segundo grado.

Cuando salió embarazada, la mujer no supo a dónde acudir a pedir ayuda. A los seis meses de embarazo, una amiga le recomendó ir a un hospital. “Me preguntaron si ya tenía síntomas, y como no entendí bien lo que me decían, les dije que sí”, recordó. Los doctores creyeron que la joven de 18 años estaba por dar a luz y la retuvieron tres días en el hospital tomando medicamentos.

Para crear conciencia sobre las diferencias lingüísticas y culturales y las dificultades que encuentran las comunidades indígenas, el Centro Binacional para el Desarrollo Indígena Oaxaqueño (CBDIO) y el Frente Indígena de Organizaciones Binacionales (FIOB) organizan cada año un foro educativo en Los Ángeles dirigido a representantes de agencias del gobierno, salud y otros trabajadores de servicio. El encuentro de este año tuvo lugar el 7 de octubre en el centro de Los Ángeles y sirvió como espacio para un diálogo intercultural entre líderes indígenas y servidores públicos.

Odilia Romero, organizadora de las comunidades indígenas migrantes e intérprete de zapoteco, español e inglés, ha presenciado numerosos casos legales en los que los indígenas son malinterpretados y no se respetan sus derechos.

“Hice de intérprete en un caso en el cual el fiscal le quitó el bebé a una madre indígena diciendo que no mostraba ninguna emoción al ver a su hijo. La pobre mujer no entendía lo que le estaban preguntado, la mandaban a clases para padres, pero ella no entendía lo que decía el instructor”, recordó.

El Teniente Alfredo Labrada de la Policía de Los Ángeles ha enfrentado estas situaciones. “Hemos tenido casos de personas que necesitan ayuda, pero que no pueden comunicarse”, indicó. El Teniente dijo que el departamento buscaba contar con intérpretes indígenas, para poder asistir a los migrantes.

La población indígena migrante en el condado de Los Ángeles es de aproximadamente 53,942 personas y de más de 200 mil en todo el estado (datos del censo de 2010). El Doctor Gaspar Rivera Salgado, director de proyectos del Centro para Investigación Laboral y Educación de UCLA, explicó que las cifras oficiales tienden a ser menores que la realidad porque muchos migrantes prefieren no ser identificados.

“Cuando llegué a EEUU, mi primer idioma era el Mixteco y tuve que aprender dos nuevas lenguas, el inglés y el español”, recordó Leoncio Vásquez Santos, Director de CBDIO. Agregó que las diferencias no son sólo lingüísticas, sino también culturales e institucionales.

“Al llegar a este país continuamos con las tradiciones que traemos del pueblo, hasta que nos topamos con la ley, cuando ya es demasiado tarde”, observó Vásquez Santos. El director dio ejemplos de padres que dejan a sus hijos pequeños con hermanos, sin saber que los niños deben tener una edad mínima para quedarse solos en su casa. “En nuestra cultura las jóvenes de 14 años se pueden casar. Hace unos años, hubo un caso de un indígena, en Greenfield, California, al que la prensa acusó de ‘comprar’ a la novia, con cajones de cerveza para el padre, sin saber que cuando una pareja decide unirse, es la tradición que el hombre pague por todo”.

“Estamos en este país y somos parte de él. No sólo queremos aprender, sino colaborar con la comunidad“, indicó Vásquez Santos y dio el ejemplo del concepto de Tequio. “Tequio significa trabajo mutuo para el beneficio de la comunidad. Todos, tanto latinos como blancos, podemos beneficiarnos con ese concepto”, indicó, despidiéndose con una frase Mixteca:

“Xinda Vinindo ña tyiso’ondo ña ndakauintyi xb;a na nuntyi” (Gracias por escucharnos hablar de nuestros pueblos).