CAMINATA DE VIDA

Deporte, arma de entrenadora contra el cáncer de seno

Elizabeth Ledesma en una de sus acostumbradas caminatas de hasta tres  horas diarias.
Elizabeth Ledesma en una de sus acostumbradas caminatas de hasta tres horas diarias.
Foto: Foto cortesía: Familia Ledesma

Elizabeth Ledesma tuvo ayer una cita con su peor enemigo.

Acostada en una camilla de hospital, la mujer de 51 años fue transportada al quirófano, donde entabló otra batalla para aferrarse a la vida.

Mientras el camastro sobre ruedas se deslizaba lentamente sobre el pasillo que la condujo a la sala de operaciones, Elizabeth pensó en su esposo y sus seis hijos.

“Ellos son mi fuerza, ellos son los que me impulsan a no darme por vencida”, comentó.

El olor a amoniaco de los hospitales, el protocolo médico previo a una cirugía, la ansiedad que se deprende de las despedidas antes de hacerle frente al bisturí, son sensaciones que no le son desconocidas a la entrenadora del equipo de pista y campo de una preparatoria de San Diego, California.

Elizabeth sufre cáncer de seno.

“No es algo nuevo para mí”, dijo la atleta, quien en 2009 fue diagnosticada con el mal que cada año cobra la vida de 33 mil mujeres en Estados Unidos.

Tras ser operada para extraerle el tumor del seno derecho, desgastantes tratamientos de quimioterapia y 15 cirugías reconstructivas, Elizabeth entró en remisión, pero apenas la semana pasada, cuatro años después de su primer enfrentamiento con el cáncer, su doctor le informó que la enfermedad había regresado.

“Es una noticia dura para mí y para mi familia”, dijo con el tono de voz entrecortado que se forma cuando no se quiere dejar escapar el llanto.

“Hice todo lo que me dijeron que hiciera, seguí todas las indicaciones para no recaer, pero el cáncer regresó, es por eso que esta vez el impacto de la noticia es más fuerte”, confesó.

Ayer, precisamente a dos días de celebrarse el Día Mundial Contra el Cáncer de Seno, Elizabeth se sometió a una cirugía, y en los próximos días comenzará con la radiación y quimioterapia.

“Voy a pelear con todo lo que tengo, no me dejaré caer, voy a seguir haciendo mi vida, haciendo las cosas que más me gustan”, aseguró.

Sin todavía haber ingresado al quirófano, Elizabeth ya tenía en mente lo primero que iba a hacer una vez que regresara a su casa.

“Voy a correr, a hacer ejercicio, el deporte es lo que me mantiene activa y optimista”, comentó la entrenadora, quien camina como mínimo una hora diaria.

“A veces son dos o tres horas”, dijo la mujer de apenas 100 libras de peso y cuatro pies nueve pulgadas de estatura.

Elizabeth comentó que hacer ejercicio es fundamental para enfrentar de manera positiva la lucha diaria contra el mal que la aqueja.

Estudios científicos, por su parte, han comprobado que las mujeres que practican cualquier tipo de actividad deportiva corren menos riesgo de sufrir cáncer de seno.

Investigadores del Centro de Epidemiología e Investigación de la Sociedad Americana de Cáncer encontraron que la probabilidad de presentar la enfermedad se reducen en un 25% entre la población femenina que se ejercita.

“Los resultados de nuestra investigación son muy alentadores”, dijo la epidemiologista de la Sociedad Americana de Cáncer, Alpa V. Patel.

La experta exhortó a las mujeres a realizar cualquier tipo de actividad física.

“Caminar es lo más fácil y lo más barato, cualquier mujer puede establecer una rutina de caminar”, estableció.

El estudio indica que el ejercicio es muy importante para las mujeres en la postmenopausia, que son las más propensas a desarrollar el cáncer de seno.

Los científicos afirman que el ejercicio hace que el metabolismo de las mujeres funcione de mejor manera, que se pierda grasa innecesaria y que, mediante el sudor, se eliminen las toxinas que se acumulan en el cuerpo.

“El ejercicio te hace sentir mucho mejor, hace que tengas una motivación para levantarte por la mañana, que tu mente piense en cosas que nada tienen que ver con el cáncer”, aseguró Elizabeth.

La entrenadora de atletismo comentó que durante el día le gusta salir a caminar con sus hijos, con cada uno de los seis por separado.

“Es en ese tiempo que estamos caminando cuando mis hijos aprovechan para expresarme sus sentimientos, sus miedos ante la enfermedad que me afecta”, explicó.

Ataviada con una camiseta rosa que en el frente decía ‘Survivor’ (Superviviente), unas mallas de lycra y tenis negros, Elizabeth mostró su tobillo donde se aprecian las figuras tatuadas de seis niños tomándose las manos.

“Son mis hijos”, explicó, “ellos siempre están conmigo, por ellos voy a luchar, todavía tenemos muchas millas más por caminar”, comentó.