Gallos cantan entre los muertos en el este de los Ángeles

Varios gallos y gallinas viven libremente en el Cementerio Serbio del Este de Los Ángeles
Gallos cantan entre los muertos en el este de los Ángeles
Dos gallos caminan airosos entre medio de las tumbas centenarias del Cementerio Serbio del Este de Los Ángeles.
Foto: La Opinión - J. Emilio Flores

Un letrero sobre la tumba de Chris Kouroupaukis reza textualmente: “Solamente duermo.”

Y junto a él, “duermen” muchos otros restos de los que hoy descansan en un cementerio del Este de Los Ángeles rodeados por gallinas y gallos que por más que cantan en la madrugada a nadie logran despertar.

No se sabe de dónde vinieron, pero por varios años estas aves han hecho su hogar en el cementerio serbio fundado hace tres siglos cerca de la calle tercera y la avenida Eastern.

Hay varias teorías de cómo terminaron en este lugar. Según José Pedro Guevara, el sepulturero de este cementerio, hay muchos que las ocupan para hacer brujería y otras se han escapado después de ambular por las calles.

“Las he visto llegar tambaleando, enfermas como borrachas,” comenta Guevara, quien también es conocido como “El papá de las gallinas” porque les da de comer maíz y trigo.

Según Guevara, algunos de estos gallos tiene sangre de pelea ya que demuestran su agresión cuando ven volar cerca un gavilán o cuando se aparece algún “tacuache” en busca de una gallinita.

El sepulturero lleva mas veinticinco años enterrando muertos en este lugar y asegura que siempre ha visto el llegar y el partir de muchos gallos y gallinas.

“Hubo un tiempo que había hasta quince aves pero poco a paco han ido desapareciendo.” relata Pedro y afirma que “algunos se los comen los gavilanes y otros quizás terminan en un caldo.”

Hoy en día, cuatro gallinitas y dos gallos son los únicos que residen aquí y se la pasan picoteando entre las lápidas y tomando siestas encima de cruces de piedra.

Annette Ramírez, vocera del Departamento de Servicios para Animales de la ciudad de Los Ángeles, comenta que la ciudad no tiene cifras exactas de cuántas aves recogen de las calles o son entregadas a los albergues de animales.

“Mucha gente no sabe las ordenanzas de la ciudad con respecto a gallos y gallinas y cuando son multados no saben qué hacer con ellas y las vienen a entregar al albergue,” comenta.

La ley en la ciudad de Los Ángeles dice que no puede haber más de un gallo por domicilio y éste debe de estar alejado a cierta distancia de cualquier vecino. Las multas por quejas de estas aves pueden llegar hasta mas de $250 o tiempo en cárcel.

Esta ordenanza fue aprobada con el propósito de traer “paz y tranquilidad, especialmente en las madrugadas de esta ciudad.”

Pero en este cementerio, “la paz y tranquilidad” es un termino relativo.

El constante sonido de camiones se escucha rugir de la cercana autopista 710 y compite con el Metro que pasa pitando sobre la misma calle.

Ambulancias en camino al hospital general y helicópteros policiales en busca de malhechores también se escuchan en los alrededores

Cuando hay un momento de silencio se puede apreciar el cacareo de una gallinita blanca que se escucha como que va llorando, mientras persigue a un gallo café dorado con plumas negras.

Una mujer que visita a su difunto esposo trajo un ramo de flores y unas migajas de pan para las gallinas.

“A mi no me molestan. me parecen lindas estas aves.” comenta Rada Pesic. “Mi esposo fue un hombre de ciudad, nunca vivimos en una granja ni tuvimos animales. No creo que le molesten las gallinas” comenta Rada y concluye: “El era un hombre que le gustaba compartir y creo que está descansando muy a gusto compartiendo su hogar.”