Con sabor a Italia

Elegante restaurante local cuenta con platillos italianos de grato gusto y buena calidad
Con sabor a Italia
Pizza Cotto al original estilo del restaurante Trattoria Neapolis.
Foto: La Opinión - Martha Sarabia

Martha Sarabiamartha.sarabia@laopinion.com

La comida italiana tiene una grata representación en el restaurante Trattoria Neapolis.

Desde la entrada al recinto en Pasadena se puede percibir una elegancia en el diseño e interiores que afortunadamente se traduce en una gran calidad culinaria.

Una de las mejores opciones es curiosamente un aperitivo, y es que la ensalada Caesar con aguacate, por $10, es sencillamente espectacular con un aderezo que no es empalagoso como usualmente es servido el caesar en otros lugares. Y el aguacate le da un sabor diferente y fresco. A éste se le puede añadir pollo por $4.

De las pastas, está la Pomodoro por $13 con una suculenta salsa de tomate, así como el Tagliatelle & Clams o almejas con pancetta o tocino, ajo, vino blanco y rodajas de jalapeño, por $16.

Las pizzas obviamente no podían faltar con la típica Margherita, por $12, así como la de champiñones rostizados por $13 y la de pepperoni “artesanal” por $14. En cuestiones de originalidad, y por $14, está la deliciosa Cotto, que contiene jamón italiano, pancetta, almendras tostadas y repollitos de Bruselas; y Nero, con pulpo, salsa de tomate con tinta negra, calamar y chiles de Calabria.

Obviamente la gran lista de vinos no podría faltar en un restaurante italiano y para acompañarlo se puede ordenar un plato de quesos y acompañantes respectivos, como una mermelada de higo, por ejemplo. Ésto cuesta $12 y la selección varía dependiendo del chef de ese día.

También cuenta con una peculiar bebida que se llama cerveza pero no contiene alcohol.

El menú varía dependiendo del horario en el que se visite y está dividido en almuerzo, cena e intermezzo o entre el almuerzo y la cena (de 3:00 p.m. a 6:00 p.m.), así como el popular brunch los domingos, y el bar abierto los viernes y sábados de 11:00 p.m. a la medianoche.

Los clientes también tienen la opción de sentarse en el patio, adentro en mesas con asientos acolchonados o en el bar.

Las porciones son realmente las adecuadas porque no son abrumadoras y aún así suficientes para aplacar cualquier apetito.

Lo mejor es no consumir tanto pan, dado a su buen sabor motivado por una gran concentración de aceite de oliva, lo cual lo hace casi adictivo.

El servicio al cliente es lo que se puede esperar de un restaurante de alta categoría, con un ambiente casual formal, pero sin llegar a ser ridículamente caro para sus comensales.

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