La dividida Bosnia festeja su éxito futbolístico como una esperanza de cambio

La selección de fútbol de Bosnia y Herzegovina acaba de conseguir el éxito más grande de su historia con la clasificación para el Mundial de Brasil 2014, creando esperanzas de que esta divida sociedad pueda unirse casi 20 años después de la sangrienta guerra étnica.
La dividida Bosnia festeja su éxito futbolístico como una esperanza de cambio
Aficionados bosnios celebran la victoria de su equipo frente a Lituania en el partido clasificatorio para el Mundial de Brasil 2014 disputado hace una semana, en Kaunas (Lituania). EFE

Sarajevo, 23 oct (EFE).- La selección de fútbol de Bosnia y Herzegovina acaba de conseguir el éxito más grande de su historia con la clasificación para el Mundial de Brasil 2014, creando esperanzas de que esta divida sociedad pueda unirse casi 20 años después de la sangrienta guerra étnica.

Frente a la dura retórica nacionalista de los políticos bosnios, la selección de Bosnia ha triunfado con jugadores musulmanes, serbios y croatas, las tres principales etnias que componen el país.

Se trata de musulmanes, como Edin Dzeko, serbobosnios como Miroslav Stevanovic o croatobosnios como Zoran Kvrzic.

Tras del triunfo frente a Lituania que selló el billete bosnio para Brasil 2014, un sentimiento de euforia inundó el país balcánico durante días, con decenas de miles de personas en las calles de Sarajevo para saludar a sus héroes a su regreso.

La clasificación “es como una aspirina psicológica en un país en el que todo es política, en que la religión es política, hasta el censo de la población es política, y en el que no pasa nada bonito”, comentó a Efe el psicólogo Ibrahim Prohic.

“Es uno de los pocos momentos en nuestras vidas en las que nos sentimos felices, como triunfadores, cuando hemos logrado por nosotros mismos algo grande”, agregó este sarajevita.

Los futbolistas parecen haber devuelto a muchos bosnios el sentimiento de respeto por sí mismos, aunque la felicidad podría acabar pronto ante una realidad diaria desalentadora.

Y es que pese a que muchos consideran que el éxito de la selección, sería una oportunidad para unir a los tres pueblos bosnios, es poco probable que la situación cambie a corto plazo.

Bosnia, un país de 4 millones de habitantes, aspira a la integración en la Unión Europea (UE), pero lleva años estancada por constantes discrepancias entre los líderes de los tres pueblos.

Un factor crucial para el éxito del equipo bosnio ha sido la gran calidad de sus jugadores, su profesionalidad, su trabajo y su disciplina más allá del origen étnico, destacan los comentaristas.

“La selección ha demostrado que es posible. Ojalá los políticos sean tan sólidos como los futbolistas”, dijo Ivica Osim, legendario técnico bosnio, que pidió a los líderes políticos del país que tomen a la selección como un ejemplo a seguir.

Varios jugadores bosnios vivieron su infancia como refugiados tras abandonar el país por la guerra (1992-1995), como el arquero Asmir Begovic, el delantero Vedad Ibisevic o el centrocampista Miralem Pjanic.

“Desde la infancia sólo he tenido dos deseos: ser futbolista profesional y jugar para Bosnia-Herzegovina. Estoy feliz porque se me han cumplido ambos”, declaró a Efe Pjanic, educado en Luxemburgo, a donde llegó con su familia a comienzos de la guerra.

“Jugar para nuestro país, que tanto ha sufrido, es algo que nos hace sentir orgullosos, que nos da siempre más fuerza y aliento para vencer”, aseguró el jugador del AS Roma.

Es precisamente esta carga patriótica y un sentimiento de deuda con su país lo que impulsa a muchos futbolistas bosnios.

Otro factor clave para el éxito fue la estabilización de la Federación Bosnia de Fútbol (NS BiH), que hace dos años estaba al borde del colapso ante la incapacidad de sus dirigentes, elegidos según el principio étnico.

La UEFA suspendió entonces a la NS BiH e impuso a su frente a Osim, quien con una decena de colaboradores consiguió normalizar las cosas en sólo medio año sustituyendo los principios de trabajo étnicos por los profesionales.

Así las cosas, el seleccionador Safet Susic pudo trabajar en paz y calma, y el resultado deportivo no ha tardado en llegar.

La selección de Bosnia y Herzegovina ha logrado que el mundo se fije en el país por primera vez en años por un evento positivo y no por divisiones étnicas y secuelas traumáticas de la guerra, que causó cientos de miles de muertos y heridos.

Nedim Hasic