En manos de Boehner

La reforma migratoria recibió una inyección de esperanza con los movimientos en la Cámara Baja en donde varios legisladores republicanos están elaborando diversos proyectos de ley.

El comentario del presidente de la Cámara de Repesentantes, John Boehner, de comprender la importancia del tema y de tener la “esperanza” de que haya un voto a fin de año es una gota de ánimo en medio de un panorama más enegrecido por la disputa. Es una buena señal de que los rencores queden atrás para dar paso a la labor legislativa.

Por otra parte, el que haya más congresistas republicanos trabajando en proyectos orientados a la legalización es en sí un panorama alentador, aunque las posibilidades concretas de éxito todavía permanecen en manos de Boehner.

El presidente de la Cámara es quien tiene la última palabra para llevar un proyecto de ley al pleno a votación. La cuestión es qué medidas serían las que hipotéticamente pondría a votación.

En realidad, el único proyecto de ley que aparentemente cuenta con el suficiente apoyo es HR15, una versión del acuerdo bipartidista obtenido por el Senado, que respaldan más de 20 congresistas republicanos. Muchas de las medidas republicanas no gozan de respaldo suficiente dentro de la misma bancada para ser aprobada en el pleno.

Esta es una oportunidad para que Boehner despliegue el mismo liderazgo mostrado durante el cierre de Gobierno. En es ocasión ayudó a reabrirlo gracias a una votación bipartidista que dejó de lado al sector más recalcitrante de su bancada. Este es el mejor camino para una reforma integral de inmigración.

Los gestos de respaldo a la reforma de parte de la Casa Blanca, como el realizado ayer por el presidente Obama son bien recibidos, pero la acción esta en la Cámara Baja. El mandatario no puede hacer mucho más porque la reforma hoy está en manos de Boehnner.