Futuro de reforma migratoria en manos de Boehner

Con solo cinco semanas restantes de sesión legislativa, el tiempo apremia. Pero según expertos, solo se alcanzará la meta de una reforma migratoria con el apoyo del presidente de la Cámara de Representantes
Futuro de reforma migratoria en manos de Boehner
John Boehner, presidente de la Cámara de Representantes, ya ha dicho que no apoyará una reforma migratoria "masiva".

Washington.- El futuro de la reforma migratoria está en manos del presidente de la Cámara de Representantes de EE.UU, el republicano John Boehner, quien afronta nuevas presiones de la Casa Blanca y la comunidad inmigrante para someterla a voto este año, y los expertos consideran que, pese a la discordia actual, es una meta alcanzable.

Aunque el panorama actual en el Congreso ha quedado envenenado tras la pugna presupuestaria entre demócratas y republicanos, algunos expertos coincidieron en que los legisladores están a tiempo de aprobar la reforma migratoria en lo que resta de la sesión legislativa.

Pese a que ambos partidos defienden su propia estrategia para lograrla –los demócratas exigen un solo paquete integral, y los republicanos optan por medidas parciales votadas por separado- los expertos creen que hay incentivos políticos para aprobarla.

El Senado aprobó su versión el pasado 27 de junio, y la pelota ahora está en el techo de Boehner, pero su oficina dijo que los republicanos marcarán su propio rumbo.

Para Larry Sabato, director del Centro para Políticas de la Universidad de Virginia, el renovado impulso por la reforma migratoria no es una “distracción” de la Casa Blanca ante los tropiezos en la aplicación de la reforma sanitaria – como argumentan algunos conservadores- porque no es una meta nueva de Obama, pero sí es un imperativo político para los republicanos.

“Es difícil ver cómo se benefician los republicanos políticamente al oponerse a una reforma migratoria sustancial. El Partido Republicano necesita desesperadamente ganarse a una mayor proporción del voto hispano, y no lo va a lograr si se opone a la reforma”, observó.

Debido a las presiones del movimiento conservador “Tea Party”, no está claro que los republicanos vayan a ceder a Obama otra victoria política para un segundo mandato que, en términos de logros legislativos, se perfila como uno de los “más vacíos en la historia de EEUU”, señaló el experto.

Marshall Fitz, del Centro para el Progreso Estadounidense (CAP, en ingles), expresó optimismo de que los legisladores al menos se aproximen a una negociación bicameral.

Esas negociaciones “podrían durar meses y entrar al próximo año, pero si la Cámara Baja no hace nada este año, los republicanos seguirán sintiendo la presión de los demócratas y los activistas hasta que se vean obligados a actuar”, vaticinó Fitz.

Según el experto, la reforma se ha politizado al grado que los republicanos “casi de forma patológica” sospechan de las motivaciones y propuestas de Obama. A su juicio, el punto muerto en este debate se debe a que los republicanos “extremistas” del Tea Party buscan sofocar las voces de los de corte moderado que apuestan por el pragmatismo, y “ahora mismo, los ideólogos están ganando”.

“Es una cuestión existencial para el Partido Republicano pero tal es el caos interno que algunos republicanos prefieren llevar al partido al abismo para aplacar a la facción radical de su bancada”, opinó Fitz.

Muzaffar Chishti, director en Nueva York del Instituto para Política Migratoria (MPI, en ingles) consideró que aunque la ventana de oportunidad se va cerrando este año, “la reforma se puede lograr porque la historia de EEUU sugiere que el Congreso ha aprobado leyes migratorias en años electorales”.

Según un cronograma del MPI en su página web, entre 1790 y 2006 –incluyendo años electorales- el Congreso aprobó importantes leyes migratorias, entre éstas la “amnistía” de 1986 bajo Ronald Reagan, y la “ley del muro” de 2006.

Este año, las propuestas separadas que voten los republicanos podrían armonizarse con la versión del Senado, pero eso dependerá del contenido de esas medidas, dijo Chishti.