Últimos cartuchos por la reforma

Grupos pro y en contra de cambiar leyes migratorias no bajarán esfuerzos
Últimos cartuchos por la reforma

Aún en contra de todas las predicciones negativas y del corto y contencioso calendario legislativo que dificulta la discusión de una reforma migratoria, los grupos que llevan meses —y hasta años— poniendo presión para darle al menos una oportunidad, dijeron ayer que no quitarán el dedo del renglón y lo mismo puede decirse de los que se oponen a la reforma.

En Los Ángeles, la directora de la Coalición por los Derechos Humanos de los Inmigrantes (CHIRLA), Angélica Salas, dijo que en la Cámara hay 218 votos para aprobar una reforma “y los ha habido desde el receso de agosto”.

“Lo que falta son líderes que hagan lo correcto”, dijo. “Durante las próximas dos semanas, nuestra comunidad estará presente donde quiera que el liderazgo de la Cámara vaya para recordar que nuestra nación necesita que aprueben esta reforma sin retraso”.

Se esperan una serie de acciones en los próximos días, dentro y fuera de Washington para dar lo que algunos consideran sería el “último empujón” de este año.

Entre las más importantes está la cumbre “Estadounidenses por la reforma”, un encuentro de empresas, grupos religiosos y otros de la base conservadora que ocurrirá el próximo martes en la capital del país bajo el auspicio de TechNet, Wal-Mart y la Federación de Granjeros Estadounidenses, entre otros y una nueva movilización nacional de grupos simpatizantes el próximo 12 de Noviembre, de la que aún no se han dado muchos detalles.

Pero no todo fue beneplácito este jueves ante el discurso del Presidente. Del lado de los activistas pro inmigrante le llovieron algunas duras críticas y una solicitud a “actuar y no sólo hablar”.

“El discurso sonó bien, pero suena vacío al lado de los llantos de todos los niños y familias cuyos padres, esposos, mujeres, y personas amadas que él está deportando al ritmo de más de mil al día”, señaló Arturo Carmona, director de la organización Presente.org. “La reforma real no se hace con discursos, debería usar su autoridad ejecutiva para parar el desastre que son sus políticas y prácticas migratorias”.

Del otro lado del espectro político, los grupos opuestos a la legalización de inmigrantes atacaron con ferocidad el discurso del presidente.

“Se prueba una vez más que el Presidente quiere poner los intereses de los extranjeros ilegales y la política partidaria por delante de los intereses de los estadounidenses”, dijo en un comunicado Dan Stein, presidente de la Federación para la Reforma Migratoria Americana (FAIR), un grupo históricamente opuesto a la legalización y partidario de reducir incluso la inmigración legal.

Mark Krikorian, del Centro para Estudios de Inmigración (CIR), añadió en la misma línea que hay republicanos como Paul Ryan “que están trabajando con el Presidente para lograr su objetivo, legalizar a 11 millones de ilegales”.

Lo que estos grupos más temen es que la Cámara Baja apruebe un proyecto de ley de seguridad y que a la hora de negociarlo con el Senado en conferencia entre ambas cámaras “metan el caballo troyano de la amnistía que aprobó el senado”.

CIR publicó recientemente varios “estudios” que detallan el impacto negativo, que según ellos, los indocumentados tienen para la economía.

La próxima semana tendrán un panel en Washington para hablar sobre “los números amañados en deportaciones, muy inferiores a lo que se ha publicado”