Robben, Guardiola y los penaltis o la historia de un desencuentro

Las cosas en el Bayern marcharían de momento a la perfección si no fuera por la historia de los penaltis. Es, claro está, un problema de lujo, sobre todo porque los lanzamientos en los que ha habido discusión han terminado en gol, pero para muchos el tema tiene una carga explosiva peligrosa.

Berlín, 25 oct (EFE).- Las cosas en el Bayern marcharían de momento a la perfección si no fuera por la historia de los penaltis. Es, claro está, un problema de lujo, sobre todo porque los lanzamientos en los que ha habido discusión han terminado en gol, pero para muchos el tema tiene una carga explosiva peligrosa.

Los protagonistas son Pep Guardiola y Arjen Robben, y los personajes secundarios de la trama, de momento, son Thomas Müller y Franck Ribery.

Los episodios recientes tuvieron lugar en la última jornada de la Bundesliga -en la victoria del sábado por 4-1 ante el Maguncia 05- y y el miércoles en la goleada por 5-0 en la Liga de Campeones contra el Viktoria Pilsen.

En el primer partido, Robben quiso cobrar un penalti cuando el marcador ya estaba 3-1 y Guardiola lo impidió ordenando a gritos desde la línea que quien tenía que lanzar era Müller, ante el evidente cabreo de Robben.

“Soy el entrenador y quería que hoy lanzara Müller”, se justificó Guardiola después del partido.

En el segundo de los partidos, tras producirse un penalti por una falta contra Robben dentro del área, Guardiola empezó a gritar desde la raya el nombre del holandés para que lanzase, pero este se negó, pese a la insistencia de Ribery y del brasileño Rafinha, y terminó entregándole la pelota al francés para que se encargase del cobro.

“Arjen estaba molesto por lo del sábado pero no es grave, está haciendo mucho por el equipo”, dijo Ribery después del partido.

En su edición de hoy, el diario “Bild” asegura que Robben además estaba cabreado porque Guardiola lo había reconvenido delante de todo el equipo por el gesto de tomar el balón para lanzar el penalti ante el Maguncia.

La historia, sin embargo, empezó mucho antes de que Guardiola llegara al Bayern, en unos meses negros en los que Robben falló dos penaltis definitivos, uno ante el Borussia Dortmund en la Bundesliga y otro, el más grave, en la prórroga de la final de la Liga de Campeones de 2012 ante el Chelsea.

Con el primer fallo, el Bayern tuvo que dar por perdida la Bundesliga en esa temporada, a manos del Dortmund; con el segundo la final de la Liga de Campeones terminó decidiéndose en la lotería de los penaltis, que ganó el Chelsea.

Robben entró en una fase de desgracia y de divorcio de la afición, a la que le costó volverse a ganar, lo que terminó consiguiendo a más tardar en la última final de la Liga de Campeones, en la que marcó el 2-1 ante el Dortmund que le dio al Bayern el máximo título europeo de clubes.

Sin embargo, desde su fallo ante el Chelsea, Robben no ha vuelto a lanzar un penalti con el Bayern. La primera vez que cogió el balón y se mostró dispuesto a lanzar fue en el partido contra el Maguncia, en el que había tenido un buen desempeño.

El partido ya estaba resuelto y marcando el 4-1 de penalti Robben tal vez hubiera dado por cerrado un capítulo desagradable. Pero entonces apareció Guardiola en un gesto de autoridad que muchos han considerado como absolutamente innecesario.

Las cosas hubieran podido repararse el miércoles, pero Robben no quiso lanzar pese a los gritos de “Arjen, Arjen” desde el banquillo y a la insistencia de Ribery y Rafinha.

Tal vez la decisión de no lanzar venga del penalti fallado ante el Dortmund en 2012, que se había generado también por una falta contra Robben.

Cuando el holandés falló, Franz Beckenbauer, que estaba de co-comentador en la transmisión de televisión, recordó una de sus viejas obsesiones según la cual el jugador al que se le hace la falta nunca debe tirar un penalti.

Beckenbauer lo dijo y durante semanas todo el mundo lo repitió y la frase terminó formando parte de la banda sonora de los meses de sufrimiento de Robben.

De momento, el primer lanzador de penaltis en el Bayern es Müller y el segundo es David Alaba. Ribery no quiso decir en qué posición está él en la jerarquía. Sólo lanzó porque Robben le dio el balón. Alaba no quiso quitárselo.

Guardiola, mientras tanto, tuvo que ver desde el banquillo cómo el holandés no aceptaba asumir el cobro.

El capitán, Philipp Lahm, dice que no hay que empezar con las interpretaciones. Pero entre los comentaristas hay quienes creen que se está empezando a abrir una grieta entre el entrenador y uno de sus jugadores más importantes. Rodrigo Zuleta