Preocupa posible renuncia de superintendente de LAUSD

Líderes latinos reaccionan al anuncio que John Deasy está considerando dejar su puesto en el LAUSD
Preocupa posible renuncia de superintendente de LAUSD
El superintendente del Distrito Escolar de Los Ángeles (LAUSD), John Deasy, podría dejar su puesto en febrero.
Foto: Archivo

La noticia de que el superintendente del Distrito Escolar de Los Ángeles (LAUSD), John Deasy, haya presentado su intención de renunciar a su puesto en febrero, realmente no ha sorprendido a muchos.

Pero aunque algunos aplauden la posibilidad de que este deje el puesto de más alto rango en el segundo distrito escolar más grande del país, líderes latinos de la educación se mostraron preocupados.

Ayer, Deasy no negó ni confirmó la noticia divulgada por el diario Los Ángeles Times el jueves por la noche, el cual citó a altos funcionarios del distrito como la fuente de este rumor.

A través de un portavoz, Gayle Pollard-Terry, Deasy dijo que no tenía intención de confirmar o desmentir la información divulgada, que él no ha sometido “oficialmente una renuncia” y que no comentaría nada al respecto sino hasta la reunión con la junta directiva del LAUSD, el próximo martes.

Oscar Cruz, presidente y CEO de la organización Families In Schools, que trabaja muy de cerca con familias del LAUSD reconoció que bajo la administración de Deasy ha habido logros académicos reflejados en los datos.

“El liderazgo en LAUSD debe de ser reconocido por el éxito académico del estudiante y no por preferencias personales o críticas a algún proyecto”, señaló Cruz. “Necesitamos más liderazgo como el de Dr. Deasy”, precisó y subrayó resultados oficiales, como un aumento en la tasa de graduación de un 55% en 2010 a un 66% el año pasado. Este aumento se notó especialmente entre los alumnos latinos.

María Brenes, directora ejecutiva de la organización InnerCity Struggle, en el Este de Los Ángeles, opinó recientemente que el superintendente Deasy “ha demostrado determinación y enfoque en obtener una tasa de graduación del 100%. En las escuelas del Este hemos visto ese progreso”, aseguró.

Por otro lado, Mike González, maestro de la primaria Haddon de Pacoima, se mostró contento con la posibilidad de que Deasy abandone el LAUSD y sus incitativas, entre ellas la implementación de una evaluación de maestros que incluye los resultados de los exámenes estandarizados.

“Estoy contento de escuchar esta noticia. Deasy ha sido un dictador en el distrito. No ha querido cooperar con los maestros, con la comunidad. Ha impuesto sus ideas sin tomarnos en cuenta”, opinó.

Otra maestra del distrito, que pidió no ser identificada, opinó lo contrario. “Ojalá hubiera más líderes como Deasy, a quien realmente le importen los estudiantes y no la política”.

El sindicato de maestros de Los Ángeles (ULTA) no tardó ni un par de horas para emitir una declaración al respecto, luego de darse a conocer los planes de Deasy.

“No es secreto que UTLA ha tenido una gran preocupación con el liderazgo de John Deasy. Sin embargo, el futuro del LAUSD no recae en un solo hombre. UTLA cree que nuevo liderazgo en el LAUSD tiene el potencial de hacer que los estudiantes y las escuelas tengan los recursos que realmente necesitan”, dijo Warren Fletcher, presidente del sindicato.

UTLA subrayó en su declaración las fallas de programa de iPads en los salones de clase, la gran iniciativa de Deasy, con la que intenta poner uno de estos aparatos en las manos de cada uno de los 650 mil estduiantes del LAUSD.

La iniciativa dividida en tres fases, con un valor estimado en $1,000 millones de dólares, ha distribuido ya 23,480 iPads en 47 escuelas, en su primera fase, bajo feroces críticas luego de que unos 300 alumnos de preparatoria traspasaran el programa de seguridad, y otras 70 se reportaran perdidas.

Deasy tiene planeado dar un reporte sobre las iPads a los miembros de la junta directiva del distrito, también el próximo martes.

Deasy enfrentó firmemente dos años de recortes al presupuesto del distrito, peleando los fondos en Sacramento, siendo uno de los líderes detrás de la ley estatal de la nueva formula de control local de fondos (LCFF).

Además encaró uno de los mayores escándalos por supuesto abuso sexual de alumnos a manos de maestros, cuando salió a la luz el caso de la primaria Miramonte en febrero del 2012.