Regalos para concejales

No hay motivo alguno por el cual los concejales de Los Ángeles tengan derecho a recibir regalos de parte de personas o empresas que tienen negocios con la ciudad.

El Comité de Ética municipal recomendó en agosto una prohibición para recibir presentes de aquellos que tienen un interés financiero con la ciudad. En la actualidad un cabildero registrado con la ciudad no puede dar regalos a un concejal, pero los políticos pueden recibir hasta 100 dólares como máximo de quienes negocian con ella.

Curiosamente, la recomendación de prohibir esos 100 dólares “para promover la confianza en las decisiones municipales” se convirtió en un incremento 150 dólares en manos del Concejo. El presidente del Concejo, Herb Wesson, justificó esta acción diciendo que es inimaginable que algún concejal “se venda por 150 dólares”

Eso es cierto, con un salario anual de 178 mil dólares anuales los concejales no serán comprados por 150 dólares, pero no es el punto en cuestión.

La pregunta es por qué se debe de aceptar que un concejal reciba como regalo boletos para eventos deportivos, conciertos y otros entretenimientos de personas y empresas que tienen o compiten por contratos municipales. Seguramente que si los concejales no ocuparan esos cargos, ellos no recibirían esos presentes, por lo cual hay una conexión directa de conflicto de interés.

El comentario de Wesson, y su intento de elevar el monto de regalos que pueden recibir, revela una desconexión preocupante entre el sentir de los políticos que se creen con derecho a ser entretenidos por contratistas y la gente que mira impávida sin poder hacer nada.

Es inadmisible que la recomendación del Comité de Ética sea ignorada de tal manera que se quiera hacer todo lo contrario a su sugerencia de reducir los regalos a los políticos.

La propuesta para elevar el monto de los presentes a los concejales, dadas las circunstancias, es un burla a los angelinos.