Tortillas recién hechas

Estilo del balazo de la nota

Las humeantes tortillas recién salidas del comal han sido la sensación desde que llegó el camión de comida de Paty Ramírez a la avenida Ocean, una de las principales calles de Santa Mónica.

¿La razón? Muchos de sus clientes —turistas y residentes anglosajones— han probado por primera vez tortillas hechas a la orden y con un sabor muy distinto de las que venden en los supermercados.

“Les gustan mucho porque están recién hechas, aquí todo es fresco”, dice Ramírez, nacida en la ciudad costera de Ixtapa-Zihuatanejo, en el estado mexicano de Guerrero.

Precisamente el eslogan de su camión es “Tortillas recién hechas” y le ha funcionado por un año y medio, desde que el propietario de la “lonchera” decidió probar suerte en esa ciudad.

“Aquí está más tranquilo que en el centro de Los Ángeles”, cuenta Ramírez comparando las dos plazas en las que ha trabajado. “Allá es más vigilar que no te roben”, explica.

El precio que ha pagado la cocinera del camión “Verdaderos Danny’s Tacos”, que se estaciona en la avenida Ocean, muy cerca de la entrada al muelle de Santa Mónica, ha sido lidiar con una fila de comensales deseosos de probar una tortilla esponjada y humeante, que no se prepara tan fácil.

“Cuando se te junta mucha gente sí es más trabajo hacer las tortillas”, comenta mientras espera a sus próximo clientes, aunque serán los menos del día, ya ha pasado la hora de la comida.

Residente del Sur de Los Ángeles, Ramírez dice que antes de abrir el negocio ella prepara la masa y la deja lista para cuando sea requerida. Su sorpresa es que los que se la van acabando no son mexicanos, sino vacacionistas y vecinos de raza blanca. “Atendemos a más extranjeros que a latinos”, precisa.

Burritos, tacos y quesadillas con los platillos más solicitados en esa “lonchera”, que ofrece a sus clientes lo que pocas en el área de Los Ángeles: vista al Océano Pacífico.

“Es lo mejor que he probado y eso que he visitado muchos restaurantes mexicanos”, comenta Jeff Hibbert al probar unos tacos.

La cocinera cuenta que ahí se ha enterado que los anglosajones y turistas no comen tanta carne como sus paisanos. “Ellos me piden muchos tacos o burritos vegetarianos”, dice.