Detrás del caos en Michoacán está la gasolina

Los Caballeros Templarios y otros grupos delictivos han impuesto un sistema que se destaca por la ilegalidad con la cual adquieren y venden el combustible
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Detrás del caos en Michoacán está la gasolina
Este domingo, al menos cinco estaciones de venta de gasolina fueron incendiadas en Morelia por supuestos narcotraficantes.
Foto: EFE

MÉXICO – La gasolina es blanco del uso y disfrute clandestino en Michoacán. No es novedad que en los últimos días atacaran con explosivos a seis estaciones de venta de la paraestatal Pemex en la capital estatal, Morelia, y otras ciudades de la tierra Caliente, y después se elevara el precio del combustible hasta las nubes.

Es un proceder constante del lucrativo negocio de los Caballeros Templarios y otros grupos delictivos que copiaron a los Zetas las formas de ordeñe de ductos y el robo de pipas que al año generan ganancias de alrededor de $50 millones según los últimos datos que hizo públicos la Procuraduría General de la República (PGR).

La venta indebida de gasolina en el estado está en renovación constante. A veces la apuesta es la especulación, porque ante el desabasto no hay de otra que recurrir al mercado negro. Y de paso aprietan al enemigo.

El fin de semana pasado, los municipios de Buenavista Tomatlán, Tepalcatepec, Coalcomán, Chinicuila y Aguililla, con presencia de grupos de Autodefensa que no han dejado las armas contra los Templarios, se quedaron sin reservas.

Otras veces el precio ilegal es más bajo y de boca en boca se corre la voz de los puntos donde se puede comprar hasta tres pesos más barata que en las gasolinerías oficiales.

Las pipas de los delincuentes se instalan en caminos poco transitados aunque cercanos a las poblaciones y hasta ahí llegan taxistas, revendedores, amas de casa, cualquiera que quiera ahorrarse unas monedas y mirar para un lado mientras algunas autoridades ven a sus bolsillos.

La PGR reveló hace un mes y medio que Jesús Bautista Arámbula, un policía de investigación, murió en septiembre pasado por órdenes de Óscar Cornejo “El Pelón”, jefe de plaza en Michoacán y Guanajuato para el robo de gasolina de los Caballeros Templarios.

El funcionario realizó un operativo en contra de la organización criminal a pesar de que recibía mensualmente alrededor de $75,000 por dejarlos tranquilos.

Desde 2011 no se han actualizado las cifras sobre el robo a Pemex que en ese año contabilizó 1,287 tomas clandestinas por las que se iniciaron 2,193 averiguaciones previas en contra de 325 personas.

Las investigaciones incluyen también cuotas de extorsión a las empresas a las que obligan a comprar la gasolina.