El cambio de Rubio

El respaldo del senador Marco Rubio a la reforma integral de inmigración fue clave para que el Senado aprobara el proyecto bipartidista. El gran problema es que cuando sus ambiciones políticas difieren de la causa de los inmigrantes ese respaldo a su propia legislación se esfumó rápidamente.

El papel del republicano por la Florida como integrante del Grupo de los Ocho, que impulsó la reforma en el Senado, fue muy importante por darle credibilidad entre los conservadores. Rubio, a diferencia, por ejemplo, del senador John McCain, cuenta con un amplio respaldo del Tea Party, pero su apoyo a la reforma en vez de granjear respaldo a la medida, le costaron críticas de ese sector.

A partir de ahí hizo un giro de 180 grados que lo llevó la semana pasada a acusar al presidente Obama de un posible fracaso en la reforma porque en el cierre de Gobierno el mandatario “no negoció de buena fe”.

Este domingo Rubio fue más allá al ir contra su propia reforma integral, recomendando a la Cámara Baja que apruebe pedazos de la reforma integral y aconsejándole que no negocie con el Senado ningún aspecto que no haya sido aprobado por los congresistas.

Este es un boicot deliberado a la reforma bipartidista del Grupo de los Ocho, ya que destruye toda oportunidad de que sea aprobada por votos del pleno o a través de negociaciones.

Rubio está en campaña para recuperar el espacio perdido dentro del Tea Party, lo que lo llevó a respaldar discretamente la ofensiva del senador Ted Cruz contra el Obamacare, votando en contra de la medida que reabrió el Gobierno. Además, por supuesto, del cambio en inmigración.

Las acciones tomadas por Rubio tienen el calculo político de posicionarse como un republicano capaz de unir en su persona a ultraconservadores con latinos, una combinación ideal para un potencial candidato presidencial. El problema es que hoy no goza de la amplia simpatía ni de uno ni del otro. Es más, ahora no se sabe qué es lo que realmente piensa el senador sobre inmigración, además de ponerlo al servicio de su ambición política.