Los desafíos de Obamacare

La Administración Obama le dio un regalo invaluable a los opositores de la Ley de Salud Asequible con su incompetencia para tener listo su sitio web con el fin de registrar a los individuos de los estados que, a diferencia de California, carecen de su propia bolsa de seguros y dependen del federal.

La idea esbozada ayer por la secretaria de Salud y Recursos Humanos, Kathleen Sebelius, de que recién para fines de noviembre —dos mes después de lo planeado— estará arreglado el problema técnico, refleja la desorganización para lanzar lo que es el gran logro del presidente Obama.

Pero también es cierto que hay otras maneras de registrarse, sea por teléfono o correo, por eso este inconveniente no hunde lo que es una buena idea para ampliar la cobertura médica a decenas de millones personas que hoy carecen de ella.

Por otra parte, era de esperar que si la ley no cambió el funcionamiento de la industria del seguro, este iba a seguir operando de igual manera. O sea, tratando de sacar el mayor provecho, especialmente en las pólizas individuales que, a diferencia de las ligadas al empleo, siempre han sido más volátiles, más caras y propensas a cambios y cancelaciones imprevistas.

En este caso la ley dio un espacio para que continúen las coberturas existentes previas al 23 de marzo de 2010, incluso cuando no cumplen con el requisito de las 10 áreas de cobertura. La condición para eso es que no hagan cambios significativos en los beneficios del plan, los copagos, deducibles y el costo para los miembros. Las aseguradoras, ante esta opción, están prefiriendo cancelar las pólizas, cobrar mucho más por planes nuevos y echarle la culpa de esto al Obamacare.

La promesa de Obama, de que todos podrán mantener su seguro actual, fue irresponsable porque la Casa Blanca no tiene control sobre las aseguradoras. Pero tampoco se le puede echar la culpa a la presidencia por las decisiones financieras que toman estas empresas para incrementar sus ganancias.

Obamacare tiene serios desafíos que van más allá del sito web y de las aseguradoras, que pueden poner en peligro el plan. Uno de ellos es la necesidad de registrar a jóvenes saludables que equilibren el gasto de las miembros enfermos.

Creemos que el Congreso debería centrarse en como ayudar a que la Ley de Seguro Asequible supere los retos que se le presentan, en vez de buscar réditos políticos baratos en su obsesión por destruirla.

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