El último día de ‘El Dompe’

Luego de 56 años de servicio cierra el vertedero Puente Hills en Whittier
El último día de ‘El Dompe’
El vertedero en Whittier cerró su operación para recibir desechos; en el lugar se construirá un parque.
Foto: La Opinión - J. Emilio Flores

Con un viaje repleto de hojas de palmeras, José Hernández se despidió del relleno sanitario más grande del país, Puente Hills de Whittier, que ayer cerró sus puertas al público luego de 56 años de servicio.

“¡Alcancé el último día!”, expresó Hernández, quien ha trabajado 10 de sus 35 años en la jardinería. A él le cayó de sorpresa la noticia sobre la clausura de “El Dompe”, nombre derivado de la palabra en inglés dump (basurero) que los constructores latinos le pusieron a este sitio.

A partir de hoy, Hernández y cientos de hispanos que solían tirar sus desperdicios en este vertedero solo podrán hacerlo en la planta de recuperación de materiales, que puede procesar hasta cuatro mil toneladas al día y que está ubicada en las faldas de Puente Hills. Pero les cobrarán “un poco más”.

Apenas se enteró que esta es su única opción, el señor Abel Luna encontró una solución: cobrar más por flete. “Si ahora pago 70 dólares y me lo suben a 80, tendré que subir el precio a los clientes, si no, no sale”, dijo el originario de Puebla, mientras descargaba desperdicios de palmas.

En sus últimas semanas, Puente Hills aceptó unas 10 mil toneladas de residuos cada día. Desde hoy, sus operaciones seguirán a puertas cerradas hasta que el lugar luzca como una montaña repleta de encinos y luego el sitio será cedido al gobierno del condado, que tiene planes de convertirlo en un parque.

“El cierre pone fin a una era de operaciones efectivas y amables con el ambiente de un lugar que ha sido modelo para los rellenos sanitarios de todo el país”, dijo Grace Robinson Chan, gerente de la agencia Distritos Sanitarios del condado de Los Ángeles (LACSD), que maneja el tiradero.

Mientras esta montaña creada con miles de toneladas de desperdicios se alimentaba por última vez este jueves, los gobiernos de la región ya esperaban un efecto negativo por su clausura.

“El impacto en cuestión de costos quizás no sea inmediato, porque aún hay capacidad en otros vertederos de la región, en San Bernardino y en el condado de Orange, pero en unos años [cuando éstos lleguen a su capacidad máxima] aumentará el costo y la logística será complicada”, explicó Enrique Saldívar, director de la Oficina de Sanidad del ayuntamiento de Los Ángeles.

Si bien integrantes del Concejo se preocuparon por las consecuencias del cierre de Puente Hills, Saldívar explicó que el municipio no envía sus desechos a ese relleno y resaltó que no les afectará.

En un año, cuando no quede rastro del vertedero, se planea construir un área verde con senderos para campistas y caballos. Los vecinos de origen latino piden canchas de futbol. Además, seguirá funcionando una planta para procesar gas metano de la descomposición de materiales orgánicos, que genera 50 megavatios al día, suficiente para dotar de energía a 70 mil hogares.

“Es la última basura que llega aquí”, dice con cierta nostalgia Sam Pedroza, vocero de la agencia LACSD, desde una colina del vertedero, donde ayer se apreciaba una larga fila de camiones.

El futuro en la industria del manejo de desechos se construye muy cerca de ahí. Se trata de una estación para cargar contenedores con basura y transportarlos en tren a vertederos en los condados Imperial y Riverside.

Pero eso será en cinco años. Ayer, una camioneta subía a Puente Hills a tirar bolsas con zapatillas nuevas. Apenas se iba el vehículo llegaron los interesados. “La basura de una persona es el tesoro de otra”, comentó Pedraza.

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