Violencia en Michoacán

Es importante que el Presidente Enrique Peña Nieto tome en serio lo que está ocurriendo en Michoacán porque se le puede complicar más y, aunque no acepten definirlo como tal, pareciera un estado fallido.

La escalada de violencia registrada este fin de semana en el occidental estado de México demuestra que no basta un cambio de partido en la entidad para que se pacifique Michoacán. El domingo pasado por la madrugada grupos de encapuchados atacaron con rifles de alto poder y bombas molotov las instalaciones de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) en lo que fue el peor ataque contra las instalaciones de la paraestatal en toda su historia. Un ataque, que por la magnitud no puede ser considerado un mero acto de “vandalismo”, como lo señalara el ejecutivo local, Fausto Vallejo.

El resultado final fue la interrupción del servicio en 18 municipios. Los apagones y fallas afectaron a casi medio millón de michoacanos. Es decir, se afectó a los ciudadanos de a pie. No es un tema de pleito de mercados entre bandas. Estamos hablando ya de los efectos que este tipo de situaciones generan en la población civil.

Asimismo, la violencia en Michoacán tocó a Apatzingán, una zona supuestamente vigilada por el Ejército mexicano, y donde, en plena plaza de la ciudad, se enfrentaron líderes comunitarios y miembros del cártel de Los Caballeros Templarios.

No son los primeros ni los únicos incidentes ocurridos en la entidad. Michoacán ya lleva varios años violentos escalando en un espiral que urge detener o tendrá un efecto expansivo en el país.

Se requiere de una figura fuerte que ponga fin a la ingobernabilidad en la entidad y que el Gobernador Fausto Vallejo realmente ejerza como tal, o que si sigue enfermo pidiendo días para someterse a estudios y cirugías, mejor renuncie y deje el campo libre a quienes puedan gobernar.

No es gratuito que legisladores del Partido de la Revolución Democrática (PRD), del Partido Acción Nacional (PAN) y ahora hasta del mismo PRI le exijan a Peña Nieto y a su gobierno que trabaje en serio para resolver la crisis de inseguridad en Michoacán.

Queda claro que la escalada de este fin de semana pone en entredicho la capacidad de gobierno del PRI y del mismo Fausto Vallejo en la entidad. Si Peña Nieto no hace nada se convertirá en un elemento más que ahonde la crisis de la entidad.