El espionaje a debate

La Agencia de Seguridad Nacional (NSA) siempre fue considerada la organización de inteligencia más poderosa y menos conocida en Estados Unidos. Hasta que llegó el ex contratista Edward Snowden que, con su filtración ,desnudó la operación de la agencia, abriendo un debate necesario sobre el equilbrio entre la privacidad del individuo y la seguridad nacional.

La revelación del espionaje doméstico e internacional mostró una gran magnitud de información recaudada, donde nadie quedó a salvo, desde las comunicaciones del estadounidense medio hasta aquellas de los jefes de estado de naciones amigas.

Si bien las operaciones de la inteligencia estadounidense son conocidas desde hace mucho tiempo, a partir del ataque terrorista del 9/11 se intensificaron tanto a nivel interno, con la Ley Patriota —que contribuyó a que la NSA accediera a más información— como a las prácticas deplorables de prisiones secretas y torturas de prisioneros en países aliados.

Las continuos reportes periodísticos sueltos cuentagotas sobre los documentos de Snowden —que seguramente continuarán ocupando los titulares por un largo tiempo— han conducido a numerosos proyectos legislativos en el Congreso para restablecer un balance entre la privacidad y la seguridad.

Tampoco hay que pecar de inocente para creer que el espionaje es un práctica exclusiva de Estados Unidos. No hay gobierno en el mundo que se precie de sí mismo sin un área de inteligencia propia.

La gran diferencia no es necesariamente la moralidad de la acción, como espiar a un aliado, sino son los 10,800 millones de dólares anuales que le proveen la más alta tecnología al NSA. Esto, combinado con la creencia propia de que los intereses de Estados Unidos están en todo el mundo, hacen una combinación que puede ayudar a la seguridad, como ser un cuchillo de doble con las naciones amigas, como ha ocurrido con Francia, Alemania. México y Brasil entre otras.

El debate entre privacidad y seguridad se ha pospuesto por mucho tiempo y, si de algo positivo surge de la acción de Snowden, es crear el momento adecuado para ello.