No más cine privado

Cuba prohíbe exhibición de películas y pide liquidar inventarios de comerciantes
No más cine privado
El inesperado auge de docenas de teatros privados no parecía estar en el cálculo de la dictadura que vio crecer un inesperado espíritu empresarial entre la población.

LA HABANA (AP). — El Gobierno cubano ordenó ayer el cierre inmediato de los cines privados y advirtió que no permitirá violaciones en el ejercicio del trabajo independiente autorizado en el país desde hace tres años, cuando comenzó una apertura económica a algunas actividades de particulares.

“La exhibición cinematográfica (incluye las salas de 3D) y los juegos computacionales, cesarán de inmediato en cualquier tipo de actividad por cuenta propia”, anunció una nota informativa firmada por el Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros y publicada en el periódico oficial Granma.

Además, las autoridades dieron hasta el 31 de diciembre como plazo para “liquidar los inventarios” de los artículos importados a los pequeños negocios independientes.

“Se ratifica la firme determinación del Gobierno de no permitir violaciones de ningún tipo a las decisiones adoptadas o que adopte en el futuro”, se sentenció en la nota informativa a modo de conclusión.

“Económicamente nos afecta bastante, esto era un alivio para la familia” expresó Orlando Suárez, dueño del “cine3D San Rafael” en una calle céntrica de la capital. Junto a familiares y amigo, Suárez conversó con The Associated Press delante del cartel de la programación prevista para el sábado.

“No entendemos que no se nos diera un margen de tiempo en vez de haber tomado esa actitud de cerrar ya”, lamentó Suárez.

“¡No puede ser!”, exclamó Sheila Oquendo cuando se enteró de la orden de cierre de los cines 3D. “Es un entretenimiento sano, divertido” exclamó la estudiante de secundaria de 15 años.

“Es una falta de respeto, ¿qué vamos a hacer ahora?”, expresó Lionny González, de 15 años y compañero de secundaria de Oquendo quien camina con otros estudiantes en la céntrica y concurrida avenida Prado de Centro Habana. “Ahora lo que nos queda es ir a la discoteca, no hay más nada” , agregó.

El gobierno de Raúl Castro inició a mediados de 2010 una actualización del modelo económico cubano, una política que comenzó con la autorización de 178 categorías de trabajo por cuenta propia, ampliada después a 181, la cual va desde elaboradores de alimentos —llamados restaurantes en todos los países y paladares en Cuba— hasta jardineros, manicuristas, masajistas o taxistas.

Además de autorizar estos pequeños negocios, la nueva política legalizó la compra y venta de autos y de vivienda a particulares, así como la autorización a los cubanos para viajar al extranjero sin tener que pedir permiso de salida a las autoridades, como tuvieron que hacer durante décadas.

La política de Raúl Castro avalada por el Partido Comunista de Cuba, el único autorizado en la isla, durante el Congreso en abril del 2011 sólo tendrá éxito “en una atmósfera de orden, disciplina y exigencia”, agregó la información.

Muchos cubanos abrieron salas de cine privadas en las partes traseras de sus cafés o salas de juego, aprovechando las ambigüedades de las reformas económicas recientes y estableciendo un negocio privado no previsto por las autoridades que dictaron las nuevas leyes.

Sin embargo, la nota de Granma puntualizó que la exhibición cinematográfica, que incluye las salas de tercera dimensión y juegos computacionales no han sido autorizados.

“Es un cierre al desarrollo” manifestó Rafael González, trabajador independiente como gestor de viajero. “La juventud necesita esas salas, pasan el tiempo en vez de andar por la calle”, afirmó González, de 53 años y padre de cinco hijos.

Las autoridades ratificaron la prohibición de la comercialización por vendedores ambulantes de artículos importados como alimentos, ropa, zapatos o artículos de aseo.

Los trabajadores con licencia de “Modista o sastre” y de “Productor-vendedor de artículos varios de uso en el hogar”, como los nomina la ley, se dedicaron a vender artículos y productos que adquirían en la red comercial del país o con personas que los compraban en otras naciones. Sin embargo, de acuerdo a lo estipulado sólo pueden vender artículos confeccionados por ellos mismos.